¿A quién le está permitido soñar?
Las habilidades y los encantos de Iosef le habían servido bien en Egipto y al mismo tiempo le crearon enormes dificultades. Potifar -que lo había adquirido de los mercaderes quienes a su vez lo trajeron al país-, lo designó para la dirección del equipo de su hogar. La esposa de Potifar se siente insultada porque Iosef no responde a sus reclamos amorosos.
Iosef concluye en la cárcel, conde nuevamente, gracias a sus talentos y a su personalidad encantadora, obtiene una posición privilegiada. Junto con él, se encuentran presos el copero y el pastelero del Faraón. Ambos sueñan y Iosef ofrece interpretarles sus sueños, de acuerdo con las indicaciones que reciba de D-s.
Las explicaciones de Iosef son acertadas, porque tal como predice, el pastelero es ejecutado y el copero es devuelto a sus funciones en el palacio real. Los sueños suelen ser las manifestaciones auténticas de la voluntad y deseos profundos, que por alguna razón u otra, censuramos. Al dormir, aparentemente, se liberan las inhibiciones, y la imaginación queda en total libertad para expresar los anhelos y las ambiciones más profundas y genuinas.
En numerosas oportunidades, no son comprensibles los mensajes, de los sueños, porque su lenguaje se encuentra tal como si obnibulado. Las personas acuden entonces a expertos para que traduzcan las imágenes de los sueños a términos comprensibles, tal como Iosef lo hiciera para el faraón, trasladandole una coherente y acertada interpretación.
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