"Aprender a vivir mejor"
Los consejos del Rey Salomón apuntan a mejorar nuestra calidad de vida. Hay un consejo muy importante que lo conocemos bien; pero no lo llevamos a la práctica en su forma cabal. Se trata de la virtud de la fe, de la Emuná en D's. Shelomó Hamelej dice que "aún si D's no existiera, habría que inventarlo; porque es necesario para el hombre. La fe en D's es un elemento esencial para que el hombre pueda llevar adelante sus proyectos, para que pueda combatir, sobrellevar y pasar los obstáculos que se llevan en la vida.
Sin la fe, el hombre carece de fuerzas para luchar, para convivir, para conseguir lo que desea. Por más que tenga una cultura, que sepa cómo manejarse en las distintas situaciones; es indispensable "creer en D's". Mucha gente piensa que tiene fe en D's, pero esa fe debe materializarse de alguna manera y ponerse en práctica para ser útil.
Es muy difícil encontrar un ser humano que aún en los momentos más difíciles no se acuerde de D's.
Hiskiahu, descendiente de David Hamelej, era un Rey Tzadik y piadoso que había realizado una campaña de educación a toda la nación judía. Se dedicó exclusivamente para formar a los niños en el camino del bien, de la ética, de la moral, de las tradiciones. Lamentablemente, este rey tuvo un hijo que se llamaba Menashé, que después tomó el trono de su padre. Menashé era la antítesis de su padre, un rey malvado. No solamente no deseaba él hacer el bien, sino que tampoco permitía en los demás hacer el bien.
Durante 50 años, comenta el Tanaj que Menashé pecó e hizo pecar al pueblo y no quedó rastros ni siquiera de lo que su padre había sembrado. A tal punto deseaba el mal, que aquellas personas que se ponían Tefilín o tenían en su casa un Sefer Torá eran condenadas a muerte.
En las batallas que tuvo, él fue muy cruel con los enemigos de Israel. No se limitaba a vencer en la batalla, sino también gozaba haciendo sufrir a sus enemigos. Cuando fue atrapado, sus enemigos quisieron vengarse de lo que él había realizado. Entonces lo colocaron a Menashé en una especie de olla gigante. Esta olla era como un colador, tenía orificios en su base. La apoyaron sobre una enorme fogata y empezaron a cocinar a Menashé, pero como el fuego no penetraba tanto, no moría.
Menashé no creía en D's. El "decía" que no creía en D's. Sufrió tanto en ese momento, que empezó a invocar a todos los dioses existentes, para que lo salven del sufrimiento, y cuando ningún D's lo salvó empezó a invocar a D's Todopoderoso, el D's de Israel. "Si vos sos el D's...(empezó a hablar con El como si fuera que lo conocía, que creía en El). Cuenta el Midrash que cuando rezó Menashé, los ángeles obstruyeron todos los caminos por los cuales son conducidos los rezos al cielo. D's creó entonces un sendero nuevo y la tefilá de Menashé entró en ese sendero y llegó hasta D's. Cuando un hombre retorna al camino del bien, D's lo acepta. Escuchó su plegaria y el Tanaj cuenta que el milagro fue que la olla con los orificios, empezó a flotar, volar, y aterrizó en el jardín de su palacio. Cuando volvió Menashé a su palacio, volvió al buen camino y empezó a tratar de remediar los errores que había cometido.
Menashé dijo por 50 años: "yo no creo en D´s" y al final ¿qué nos dimos cuenta? Que sí creía en D's, porque sino, el rezo de él no hubiera llegado. El habló de verdad, rezó con el corazón, porque sentía a D's dentro de él. Aquél que dice no cree en D's, solamente no tiene el coraje de verbalizarlo porque comprende que decir "creer en D's implica muchas responsabilidades y compromisos". En definitiva, todos creemos en D's, pero no tanto. No hay nadie que no crea en D's y al mismo tiempo, no hay muchos que creen profundamente en D's.
¿En qué se pone de manifiesto esa creencia en nosotros? Debemos "profundizar y sobredimensionar la fe". Cuanta más fe tenemos, más fuerza tenemos, más energía y más éxito. Hay situaciones que si no fuera por la fe, no se podrían soportar, ya que el cuerpo no soporta a veces tanto sufrimiento. Y la fe nos da esas fuerzas. Hay gente que dice "creo en D´s", pero hay ciertas situaciones en las cuales se ve que no cree tanto. Por ejemplo, si hubiera un hombre que hace 60 años juega a la lotería todas las semanas, todos los años, siempre al mismo número. El año número 61, está yendo en un colectivo a la agencia para comprar el número de la lotería pero no puede llegar por una manifestación en su camino. Cuando llega, ya bajaron las cortinas, se cerraron las posibilidades de comprar. Entonces dice: "Bueno, si en 60 años no salió el número, no va a salir este año". Justamente salen los números que él compraba y que no pudo comprar esa vez. ¿Como va a reaccionar este hombre? quizás se va a comer las uñas, la lengua y se va a arrancar los cabellos.
Todos tendríamos algo de remordimiento por no haber podido comprar esa lotería. Eso significa una disminución de nuestra fe, una debilidad. Si tuviéramos fe, inmediatamente al salir el número, diríamos: "Hace 60 años yo le jugaba a ese número, y no le pude jugar hoy. Qué lástima, pero no importa! ¡Por bien será!". Es por eso que hay que profundizar nuestra fe. Tenemos esa falla. Entonces, esa circunstancia de angustia, si tuviéramos una fe total, no tendríamos por qué sentirla. Ahí vemos la relación que tiene la angustia con la fe, con la creencia en D's. No estar diciendo: "Y si me hubiera levantado un poco más temprano, si hubiera tomado el colectivo anterior, y si hubiera, y si hubiera..." Hay circunstancias en la cual, tenemos que decir "esto es de D's", en las circunstancias en las cuales nosotros hemos actuado todo lo posible y realizado todos nuestros esfuerzos, pero no se nos dieron las pautas como para que tengamos éxito en nuestro emprendimiento.
Sucedió una historia verídica, en Polonia (uno de esos estados feudales que existían en la antigüedad). El duque había decretado contra los judíos de ese lugar, un edicto que los perjudicaba en varios aspectos. Entonces el rabino de la comunidad junto con los dirigentes, solicitaron una audiencia con el duque, quien les dio una audiencia para las 11 de la mañana.
El tren salía a las 9 de la mañana en la ciudad dónde vivían los judíos, hacia Berlín, y llegaba a las 10.30. A la mañana, el rabino fue a rezar (él tenía que encontrarse con todos los dirigentes de la comunidad a las 8.45 en la estación del tren).
Volvió a su casa a las 8. A las 8.15 se empezó a arreglar para salir, y comenzó a comer algo 15 minutos para poder salir hacia el tren. En ese momento, le golpeó la puerta un señor muy mayor. Estaba llorando. Le dijo: "rabino, por favor, atiéndame, tengo una pregunta muy importante que hacerle, me tiene que escuchar". Y el rabino le contestó "por favor, pase hoy a la noche, o mañana a la mañana que lo voy a escuchar, porque ahora tengo una importante entrevista y no voy a llegar, no la puedo interrumpir". El Señor mayor se puso a llorar, "no, por favor, son 5 minutos, es un caso de vida o muerte!". Cuando el rabino escuchó "vida o muerte", decidió escucharlo. "Tengo 5 minutos, por favor, cuénteme".
Y le empezó a contar: "yo nací hace 80 años en una aldea al norte de Moscú, mis padres eran oriundos..."
-"Sr, por favor, tengo 5 minutos!"
-No, pero por favor, espere, yo le tengo que contar un poco mi historia, para que usted pueda comprender de qué se trata, de dónde vengo y quien soy.
-"No por favor, hágame directamente la pregunta"
-"Bueno, está bien. Y entonces siguió contando: bueno, cuando yo llegué a mi país, mi ciudad, conseguí una buena chica, de una buena familia, la familia del rabino tal, que eran oriundos de tal y tal lugar...
-"¡Por favor, Sr. se va el tiempo, se va el tren! (el pueblo judío estaba en manos de la audiencia con el duque) y siguió contando: "bueno, me casé y tuve 5 hijos, mi hija mayor ¡Ud la tiene que ver, qué mujer, qué chica! Ojalá todas las chicas de Israel fueran como ella! Estudia, trabaja, tiene chicos. Tengo otra hija..." Así le contaba uno por uno toda la historia.
-"Pero, por favor, vaya al grano ¿cuál es la pregunta?"
-Bueno, mi hijo se casó. Compraron una casa, Baruj Hashem, tiene trabajo. Hace pocos años tuvo un hijo. Después que tuvo el hijo, le hicimos el Brit milá, y se murió. Entonces después tuvo otro hijo. Le vamos a hacer el Brit milá y no sabemos si ponerle el nombre del chico anterior, en recuerdo de él, o ponerle un nombre nuevo ¿qué nombre le ponemos al chico? Esa es la pregunta, Rab.
-"¿Esa es toda la pregunta? ¿Cuál es el caso de vida o muerte acá?"
-"No, porque no sabemos si se puede poner el nombre....
-"Le podés poner cualquier nombre"
-"¿Pero qué nombre hay que ponerle?"
-"Cualquier nombre, ponele Abraham, Itzjak, Iaacov, Moshé, Aaron. Hay muchos nombres".
-"¡Gracias jajam, muchas gracias!" le besó la mano y se fue.
El rabino ya había perdido el tren. La vergüenza que pasó delante de toda la comunidad! Era la única audiencia que le había entregado el duque para poder considerar el edicto que habían considerado en contra del pueblo judío. Después de 45 minutos, el rabino estaba en su casa, y escuchó "extra, extra, últimas noticias" desde la ventana, ¿por qué salió un diario extra? "El tren que salió a Berlín a las 9 hs., descarriló y se murieron todos los pasajeros. Los pensamientos del Rabino empezaron a confundirse con el dolor, con la alegría, porque murió gente, pero él debería haber estado en ese tren.
Después de 20 minutos, llegó un telegrama de Berlín, del duque, dando un pésame a la comunidad judía por la muerte del rabino y de los dirigentes. Sin embargo, contestaron el telegrama que el rabino y todos sus dirigentes que por un error, no pudieron subir al tren y todavía están vivos, y solicitan otra audiencia con el duque. El duque se enteró de eso "esto fue un milagro de D's!" ¿Cómo se atrasó una comitiva que iba a hablar con el duque para derogar un decreto en contra del pueblo judío? ¡No es algo normal!" Estaba tan emocionado el duque del milagro que se le hizo a la comunidad judía, que sin que vengan, derogó el edicto, en reconocimiento por el milagro que hizo D's a la comunidad judía.
Un día llegó el rabino a una reunión, viene una persona y le pregunta "Rab, ¿se acuerda de mí? Yo soy tal y tal, les presento a este muchacho, es mi nieto"
-"¿Su nieto?
-"¿No se acuerda Ud. de mí? Yo una vez fui a su casa a la mañana a preguntarle de mis hijos, que tuvieron un hijo y que se había muerto, ...
-¡Ah, sí, sí! ¿Y cómo se llama tu nieto este que está acá?
-¿Cómo se llama? "¡Abraham-Itzjak-Iaacov-Moshé-Aaron!"
-¿Tantos nombres le pusiste?
-"¡Ud. me dijo!"
-"¿Cómo, yo te dije?"
-Ud. me dijo que le ponga "Abraham-Itzjak-Iaacov-Moshé-Aaron."
-¿Yo te dije? Bueno, mirá, vos me viniste a hacer una pregunta y me dijiste que era un caso de vida o muerte. Es verdad, tenías razón. Era un caso de vida o muerte; pero no tuya, era un caso de vida o muerte mía. No de tu nieto. Era mía. Lo que pasa que yo me di cuenta después.
Esto es un ejemplo de que cuando uno intenta y no puede, si no pudo, este rabino tuvo que esperar 45 minutos para darse cuenta, porqué D's estaba aparentemente perjudicándolo. "Aparentemente", o ¡cómo D's lo estaba beneficiando, tuvo que esperar 45 minutos. A veces tenemos que esperar 45 días, y a veces tenemos que esperar 45 años para entender porqué algo que nos pasa ahora, que aparentemente nos perturba, y nos provoca angustia, en realidad es por nuestro bien.
Esto es lo que debemos hacer: "tratar de comprender y profundizar más la fe, dentro de nuestro corazón, dentro de nuestra personalidad.
¿Cómo reforzar la fe? La fe en D's es una exigencia de la Torá. Nuestros sabios discuten en el hecho, porque hay gente que dice: "Yo no creo en D's ¿cómo voy a cumplir con los preceptos? No creo en D's!" La Torá cuando nos dice "debemos creer en D's" ¿qué nos está exigiendo, que digamos que creemos en D's, pero en realidad, no creerlo?
No. Nos exige creer. ¿Y qué pasa si una persona no logra creer con convencimiento? ¿se le puede condenar por ello? ¿cómo D's nos puede exigir a nosotros una creencia? D's nos podrá exigir a nosotros una acción: "colocarse los Tefilín, o hacer caridad" es una acción. Pero... ¿creer? Eso es algo que nace de adentro. ¿Cómo D's nos puede exigir creer?
Hay dos consejos muy prácticos para poder elevar esa fe. Uno es el que dice el Rambam, Maimónides, que la fe en D's no es un concepto espiritual, sino racional. Lo interesante de eso, es que todos tenemos acceso y posibilidad de creer en D's. Solamente que hay una diferencia de profundidad en la comprensión del concepto entre un ser humano y otro. Hay personas que pueden escribir un tratado de teología (como hizo Maimónides) para explicar a D's, o como hizo Aristóteles. Pero hay gente que no tiene la capacidad teológica para profundizar sobre la existencia de D's pero igual lo puede concebir, lo puede sentir, a través de la razón. Todos tenemos una razón, y ese es nuestro arma esencial en la vida; en base a la razón debemos aceptar o no los criterios. Según el Rambam, todos los seres humanos tienen que creer en D's, porque el concepto es racional.
"Es imposible que un ser humano observe una creación, un objeto, y no asocie a ello un creador". No hace falta mucha filosofía o mucha teología para ello. El hecho está que si uno se encuentra existiendo sobre el universo, que habla y piensa, y que alrededor suyo hay una infinita cantidad de creaciones que se combinan armónicamente entre sí, inmensidad de espacio, inmensidad de tiempo, todo combinado, armónico y creado a la perfección. es imposible que una persona que utilice su sentido común no comprenda que hay alguien o algo que proyectó todo esto y lo realizó, y lo concretó.
Cuando un romano debatió con Rabi Akiva le preguntó: ¿quién dijo que D's existe? Rabi Akiva le contestó: "¿Quién dijo que el sastre de tu traje existe?" "¿Quién dijo que el zapatero de tus zapatos existe? Entonces el romano le contestó: "Momento, es distinto!" Si existen los zapatos es porque hay un zapatero, si existe un saco es porque hay un sastre. Rabi Akiva le contestó: "Que escuchen tus oídos la voz de tus palabras!"
La pregunta es entonces, ¿por qué hay gente que no puede aceptar o concebir la creencia en D's? Si es tan simple, tan elemental ¿por qué hay gente que dice "no, no"?
Por soberbia y por temor.
¿Qué ocurre cuando un chico va a la escuela y falta el maestro? ¿está contento o no el alumno? Está chocho! Tiene hora libre, puede hacer lo que quiere, puede romper tizas, jugar al fútbol. Es lindo que falte el maestro. Pero cuando está, implica disciplina, una responsabilidad; Hay chicos que son tan traviesos, que aunque ven al maestro, dicen "el maestro no vino". ¿Cómo dicen qué no vino, si está ahí enfrente? "no, no vino". Porque él no quiere asumir responsabilidades. No quiere tomar compromisos ni tener límites. Por eso le conviene decir que el maestro no vino.
Hay que manejarse con ciertas pautas en la vida y a mucha gente no le conviene. Solo que el maestro tiene más suerte que D's, porque el maestro si está en el aula, los chicos lo ven. D's está, y la gente no lo ve. No se ve con los ojos a D's, pero sí se lo ve con la mente, con el cerebro.
Si uno analiza profundamente la existencia, se va a dar cuenta que hay un solo creador, por la excesiva perfección y armonía que hay. Cuando hay armonía, se ve que lo hizo uno, que pensó en todos los detalles. A El no se le escapó nada.
En un cuadro, un dibujo, o una firma, uno se da cuenta que lo hizo una sola persona. No podemos decir: la parte de arriba la hizo una, la de abajo la hizo otra.
Se nota si hay dos personas que hicieron una firma por la diferencia en su caligrafía. Pero cuando hay un solo esbozo, nos damos cuenta, que es "Uno" de tanta armonía que hay en ese registro. Lo mismo ocurre con D´s. Y así con todos los conceptos de D's. Son lógicos, tienen una razón de ser. Las bases esenciales del judaísmo, tienen un sustento en la razón.
El que no quiere aceptarlo y dice: "es un asunto de fe, y yo no tengo fe", es mentira. Es un asunto de materialismo, de tentación y es por eso no quiere aceptar a D's.
Varios de los preceptos del judaísmo a veces no los entendemos y los cumplimos no porque son lógicos sino porque sabemos que tenemos que hacerlo, ya que no todo el mundo puede acceder a una razón. Si ya sabemos que D's existe, y D's se reveló, y D's dijo eso, ya no necesito pedir explicación a lo que D's me está pidiendo porque sabemos que tienen una razón y que es bueno para nosotros, por más que no lo veamos.
Aunque uno tenga fe, uno tiene que pensar un poco en estas cosas, a ver más claro el mundo. Rambam aconseja que cada vez que uno ve algo maravilloso, debe pensar en la creación, que D's la hizo. Reforzarla constantemente, renovarla y revitalizarla.
Basado en: Conferencia a cargo del Rabino Isaac A. Sacca
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