| Vivir con una sonrisa en la boca ¿Sonreír a la fuerza?
La felicidad es como una destreza que puede adquirirse. Que puedas o no vivir una vida feliz, no se basa principalmente en factores externos como la riqueza, el éxito, o en la fama sino en tus actitudes hacia la vida, hacía ti mismo, hacia otras personas y frente a diversos hechos y situaciones.
Hoy es común pensar que una persona tiene un control limitado sobre su estado emocional.
La actitud desde el punto de vista de la nuestra tradición es completamente distinta: es nuestra obligación generar esa alegría.
Por ejemplo, cuando la Torá se refiere al deber de estar alegre en la fiesta de Sucot, nos dice: "vehaita aj sameaj" ("y estarás únicamente alegre"). La palabra "aj" es una palabra que resta. En este caso, significaría que "a pesar de todo", aun si el destino no pareciera dar motivo para estar alegre, la obligación de buscar ese estado de ánimo no desaparece. La felicidad es un derivado de pensar y obrar de una manera positiva y ésta actitud depende de cada uno de nosotros.
¿Cómo lograrlo?
La tendencia del ser humano es querer más de lo que posee en el presente, y esto no es malo ya que todos los instintos que Di-os creó en el hombre son buenos; solo depende para qué se lo utilicen. Nuestros momentos de felicidad están mezclados de tristeza por aquello que nos falta. La Torá, por lo tanto, nos ordena regocijarnos con lo que tenemos, más allá de nuestras ansias de tener más. Debemos esforzarnos por tener una alegría que sea plena. La plena felicidad se logra al encontrar la realización personal que conduce a estar satisfecho con la situación material que cada uno tiene.
El Talmud afirma que "no hay alegría mayor que la resolución de conflictos". Todos tenemos conflictos en nuestra forma de ser, todos tenemos errores; y luchar por solucionar estos errores es una clave para generar la mayor alegría personal.
Te planteo el siguiente ejercicio:
· Hacé una lista de 25 cosas que creas que necesitas para ser totalmente feliz. No te limites, escribí libremente sin preocuparte sobre cómo se verá tu lista al terminar. A continuación voy a escribir algunos ejemplos que normalmente "parecen" hacer feliz a la gente, por ejemplo:
A- un millón de dólares; B- ese coche que siempre quisiste; C- un viaje
por Europa; D- ser lo más bello posible; E- una mansión; F- hijos sanos.
Podríamos admitir que son cosas tal vez increíbles, pero realmente ¿Esto es lo que te hará feliz? Ahora escribí 25 de las bendiciones más grandes que tenés actualmente en tu vida. Estas son algunas de las cosas que la gente comúnmente escribe:
A- Tengo ojos; B- tengo manos; C- puedo respirar; D- tengo una
buena familia; E- estoy vivo; F- amo y soy amado; G- aprendo
algo nuevo cada día; H- sé leer y escribir.
Ahora tenés dos listas:
Lista 1: Las cosas que necesitas para ser feliz.
Lista 2: Las bendiciones que ya tenés
Veamos qué podemos rescatar de esto. Si tuvieras que elegir entre tener un millón de dólares (lista 1) o la posibilidad de caminar (lista 2), ¿qué eligirías? ¿Darías tus ojos por un millón de dólares?
No cabe la menor duda que la lista de las cosas que tenemos es mucho más valiosa que la lista de las cosas que creemos que realmente nos haría felices.
Todos podemos ser ricos
Aprendemos en la Torá que: "¿Quién es rico? El que es feliz con su parte, así como está escrito: 'Cuando comas del esfuerzo de tus manos, feliz serás y será el bien para ti'."
Alguien que disfruta lo que tiene, ya sea mucho o poco, va a estar siempre feliz, como si estuviese en una fiesta continua y siempre estará de buen humor. Por el contrario, aquel que siempre mira lo que tiene su prójimo y lo que a él le falta vive en constante sufrimiento. Las personas que sólo miran lo que les falta están ciegas a lo que tienen. Siempre nos faltarán cosas que nos gustaría tener, esto es inevitable.
Sentí alegría con lo que Di-os te da y no enfoqués tus pensamientos en lo que no te ha dado, ya que él sabe que es lo que realmente te hace feliz. Imagina por un instante cómo te sentirías si le das un regalo a alguien - a pesar de no tener obligación de hacerlo - y él inmediatamente se queja de que no le has dado el doble de lo que recibió. Ciertamente te arrepentirás de haberle dado algo.
Es por eso que es rico el que está contento con lo que tiene, mirando lo suyo y no buscando lo que le falta, "Cuando comas del esfuerzo de tus manos", sin buscar comer más de lo que tus manos te dan, "feliz serás y será el bien para ti" - puesto que estarás mirando las cosas de la manera correcta.
Quien tiene mucho y no disfruta de lo que tiene, no tiene nada.
Saber que somos importantes
Muchas veces, la infelicidad proviene de que no nos valoramos, de que no nos sentimos importantes; es común que nos sintamos uno más entre millones. Pero si tomamos conciencia de que Di-os es quien da la vida y quien la quita, entonces nos damos cuenta de que si ahora estamos vivos no es porque esto sea algo normal, sino porque Di-os así lo quiere. Si Di-os no quisiera que ahora estemos vivos, entonces no lo estaríamos.
El saber que Di-os decide a cada instante que estemos vivos, nos debe hacer sentir importantes. ¡Di-os quiere que ahora yo esté vivo! ¡Di-os está esperando algo de mí!
El tesoro está debajo nuestro
Cuentan sobre un hombre llamado Bladimir que vivía en la ciudad de Kafka y que soñó que debajo de un puente de Rusia había escondido un tesoro. Al principio no le prestó mucha atención, pero el sueño comenzó a repetirse y decidió viajar hacia ese lugar. Al llegar, comenzó a cavar un pozo en el lugar indicado hasta que un policía se le acercó para preguntarle que es lo que estaba haciendo. La persona le contó el sueño y el policía se rió diciéndole: "yo hace días vengo soñando que en Kafka hay un tesoro escondido debajo del horno de la casa de alguien llamado Vladimir, ¿mirá si le voy a hacer caso al sueño?"
Vladimir regresó a su casa, levantó el horno y encontró allí el mismo tesoro de su sueño.
La alegría es un elemento esencial imprescindible en la vida de cada individuo. Es el combustible para poder disfrutar de las cosas y para enfrentarnos con optimismo a cada circunstancia de la vida.
El hecho de saber que todo lo que nos ocurre es por nuestro bien y el poder valorar cada cosa que Di-os nos da, nos permitirá encontrar la verdadera felicidad. La verdadera felicidad no esta en un millón de dólares, ni en 10, ni en 100, sino que puede estar en las cosas más simples y aquellas que tal vez no les damos mucha importancia o no las consideramos porque nos ocurren cada día.
Sepamos valorar lo que tenemos y así podremos vivir una vida más feliz y optimista.
Cada uno de nosotros tiene el potencial de ser una persona integra, de llenar al mundo de buenas acciones. Le felicidad por la cual se lucha, es un sentimiento interior de regocijo que te acompañará toda la vida.
La verdadera felicidad no es lo que se siente luego de haber luchado por alcanzar un objetivo, sino que es la sensación que se origina al luchar por él.
Basado en: Aish Hatora en español, Rab Oppenheimer, Pirkei Avot, Horjot Tzadikim y Las puertas de la felicidad.
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