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Seniút

 

Seniút: un concepto universal

Una de las características definitorias de la personalidad judía religiosa es el Seniút, que puede ser traducida como recato. Normalmente, el concepto de Seniút es debatido en términos bastante técnicos: cuan larga debe ser la pollera, el largo de manga, la forma del vestido, la parte de piel que puede ser expuesta, etc. Si bien estos son aspectos importantes son simplemente detalles del Seniút, no su esencia.

Sería una lástima limitar nuestro entendimiento de Seniút a lo que puede ser medido con una regla, mientras que ignoramos su matriz conceptual. Lo que nos debe preocupar es la visión global del judaísmo que nos aclara el concepto y la práctica del Seniút, un principio muy importante y valioso que toca los fundamentos de nuestra fe. Buscando las implicancias generales del Seniút  y su contexto universal, debemos explorar tres dimensiones del mismo.

El primero de estos principios es la Kedushá -santidad-. La Torá dice: “Debes ser santo”. Nuestros sabios comentan que debemos separarnos de la inmoralidad, específicamente se refiere a la inmoralidad sexual.  Lo más que uno se distancie de expresiones de sensualidad ilegítima,  más santidad personal o Kedushá puede lograr.

¿Cómo está relacionado el Seniút con la Kedushá?  Rabí  Iosef Soloveitchik nos explica lo siguiente:  la kedushá se desarrolla  en el ocultamiento, no mostrándose. La kedushá solo florece en lo oculto.

El lugar más santo del mundo para el judaísmo es el Kodesh Hakodashim -Sancto Sactorum-, que está en el Beit Hamikdash -el Templo de Jerusalem. La persona más sagrada durante el servicio en el Templo era el Cohen Gadol -el Sumo sacerdote. Y el día más sagrado del año es Iom Kipur. Nadie podía ingresar al Kodesh Hakodashim,  salvo el Cohen Gadol en Iom Kipur.

Acá convergen 3 tipos de Kedushá: la kedushá de un lugar, la kedushá del tiempo y la kedushá de una persona. Si la kedushá es tan importante,  deberíamos haber esperado masas de judíos reunidos en el Templo con mucha fanfarria, marchando al Kodesh Hakodashim para participar en esta fenómena concentración de kedushá. Sin embargo, este no es el caso, porque la Kedushá no prospera en la presencia de masas.  No se desarrolla bajo la mirada de muchos, abiertamente, en revelación, en exposición. Es lo contrario de exposición, ocultamiento, lo cual es el ámbito natural de la kedushá. La santidad crece en los modestos huecos del alma, no en el estrado de un personaje público.

Los griegos, miraban al cuerpo humano primordialmente en términos estéticos. Estaban obsesionados con la belleza. Pero su noción era que la belleza no se desarrollaba en lo oculto. Los objetos bellos debían ser expuestos y admirados. Por lo tanto, si aceptas al cuerpo principalmente en términos estéticos, un objeto de belleza demanda exposición. Esto de hecho fue un de los elementos principales que ocasionó una gran colisión entre Atenas y Jerusalem: los griegos introdujeron un gimnasio en Israel, en donde los deportes eran practicados al desnudo, porque el cuerpo era un objeto de belleza. Pero el judaísmo no mira al cuerpo primordialmente en términos estéticos.

Esto no quiere decir que  no hay estética en el judaísmo. Cuando, por ejemplo, el Talmud dice que “Benot Israel iafot hen” -las mujeres judías son bellas-, el Talmud no se refería simplemente a un comentario. Pero claramente, en la prioridad de valores, la Kedushá toma precedencia sobre la estética. La principal aproximación del judaísmo acerca del cuerpo humano no era como un objeto estético sino como un valor religioso, algo sagrado. Pero lo que es sagrado requiere ser cubierto, distanciado, lo contrario de exposición. Por lo tanto, el judaísmo legisló las leyes del Seniút y demandó cubrirse, porque si de hecho el cuerpo es sagrado y su santidad es más importante que la belleza, la belleza queda en un plano secundario. Las leyes de seniut posicionan entonces al judaísmo en oposición a la cultura helénica.

El Seniút es una indicación de que el ser humano posee una neshamá –alma-, y que el alma es un aspecto de Kedushá. El Seniút es entonces,  un conocimiento de que la personalidad humana participa de la kedushá. El hombre podría ser un animal (en cuanto a lo físico), pero es también un ángel porque fue hecho a Imagen y Semejanza Divina, posee Kedushá.

La segunda dimensión del Seniút esta conectada con el Kavod, traducido como gloria, majestuosidad, honor o respeto. Pero "Dignidad" es una traducción más apropiada. La palabra dignidad deriva de un término en  Latín que significa valorable, respetable. Un ser humano debe tener un sentido de respeto personal, una conciencia de su valor. La fuente de esta dignidad humana es Hakadoh Baruj Hu -Di-s-, en relación a Quien decimos "La dignidad de Di-s yace en lo oculto" (Proverbios 25:2). Dignidad, como kedushá, toman lugar en el encubrimiento más que en la exhibición.  Así mismo el encubrimiento del hombre es causa y efecto de su Kavod. Uno que posee Kavod, un sentido de dignidad, va a tratar con este en una manera compatible con el seniut. La modestia caracterizará su conducta y personalidad como un reflejo de un sentido interno de valor.

En contraposición con una persona que siempre fanfarronea, habla de sus logros, enorgulleciéndose de su atractivo, inteligencia, talento o riqueza, en realidad se desprecia a sí mismo. Se compensa por su pobre imagen personal proclamando cuan grande y superior es él, buscando entonces la aprobación de otros. Una persona que tiene amor propio no necesita vestir sus virtudes como un distintivo y mostrarlas al mundo. Alguien que carece de Kavod, de dignidad interna y autovaloración, se expondrá a sí mismo, diciendo: "Mirame, ¿acaso no soy lindo? ¿No soy inteligente? ¿No me  admirás?" La falta de Kavod lleva al exhibicionismo, lo opuesto del Seniút, mientras que el kavod resultará normalmente en la práctica de la modestia o seniut.

Como mencionamos, vestir apropiadamente es un aspecto del recato, pero no implica que el mismo requiera  un tipo de  intento en verse no elegante o descuidado. seniut no es un antónimo de falta de atractivo o mala apariencia, es sino lo opuesto a la sobre exposición la cual es una señal de falta de amor propio.

Seniút implica kavod tanto para uno mismo como para los demás.

Un tercer concepto del Seniút es la privacidad. La privacidad es un concepto muy importante no sólo en la ley secular sino también en la Halajá, la cual fue descubierta mucho antes que el mundo occidental. Es parte de la ética del judaísmo en la comunicación.

En nuestra ética debemos imitar la conducta Divina. Así como Él cuando se comunica  con nosotros, así podemos aprender a comunicarnos con los demás. Di-s se revela y  se oculta; Él comunica, pero no todo y no siempre.

En el Har Sinai -monte Sinaí-, tomó lugar la revelación de la Presencia Divina y Sus enseñanzas. Di-s se comunicó con Moshé y con la nación judía reunidos en el Monte. Fue una comunicación de revelación.

Por lo tanto, en imitación al Creador, el hombre también debe revelarse con su prójimo como una forma de comunicarse. Pero hay una limitación que es muy importante: Di-s se revela a sí mismo pero a su vez se oculta. Hay un sentido divino de privacidad el cual afirma los límites de Su personalidad.  Hay límites los cuales ningún humano puede pasar y  en los cuales el intelecto humano no puede investigar. La esencia del Creador esta encubierta y no importa cuanto lo intentemos,  no podremos nunca penetrar en la santidad interior de la esencia divina. El desea proteger su privacidad, como si así lo fuera.

Similarmente, el Seniút implica respetar la inviolable privacidad del individuo, de uno mismo u otro, protegiendo la esencia interior.

El hombre, según el judaísmo, es fundamentalmente inescrutable; por mucho que sepas de él nunca vas a lograr saber todo sobre el mismo. El hombre debe lograr estar contento con su ser incluso que nadie lo conozca o lo valide.

El concepto de privacidad es evidente en el Talmud, en el tratado de Baba Batra. En donde se manifiesta el daño que implica violar la privacidad del otro por el hecho de mirar dentro de su propiedad. Por ende, si dos socios compran muna parcela de tierra y luego deciden dividirla, si uno de los socios desea construir un cerco para mantener su privacidad, incluso que el otro no lo desee, debe pagar la mitad del costo. Por lo tanto, la Halajá requiere que uno respete la privacidad de su prójimo incluso que deba pagar por ella.

Los sabios nos enseñan que así como Di-s es, así debemos ser nosotros: así como el actúa moralmente, así debemos hacerlo nosotros. Así como Di-s es misericordioso, así debemos serlo nosotros. En todo lo que respecta a los mandamientos éticos Di-s no sólo nos los ordena a nosotros sino que también Él mismo los cumple. Así como el nos ordena ser respetuosos, amables, considerados, generosos, etc., es porque Él actúa de esta manera, y nosotros debemos imitarlo. 

Si decimos que el Seniút es una imitación de los caminos divinos, quiere decir que Di-s también lo practica. ¿Pero como es posible decir que Di-s es recatado? Si tomamos al Seniút en el contexto convencional que implica la vestimenta que cubre ciertas partes del cuerpo, etc., esto sería de una absurda trascendencia.  Sin embargo, podemos hablar de Di-s en el sentido de privacidad. Al mismo tiempo que Di-s puede ser conocido por el hombre, la filosofía judía y la kabalá nos enseña que su esencia es absolutamente desconocida. Él es infinito y es imposible llegar a  comprenderlo en su totalidad.  Sin embargo el hecho de que sea infinito, implica también que no hay fin en nuestros esfuerzos para comprenderlo.  El concepto de privacidad de Di-s radica en que Él se resiste al deseo del hombre por conocerlo,  y limita su amplia curiosidad teológica.

Seguro que el judaísmo quiere que nosotros entendamos. Quiere que comprendamos la naturaleza, el conocimiento del mundo y del hombre. Que entendamos a Di-s y a la Torá.  Pero sin embargo, solo ciertos aspectos de Di-s son accesibles para el intelecto humano.  De este modo, lo que Di-s hace puede ser reflexionado, Sus “atributos en la acción” los cuales podemos intentar describir y comprenderlos, y se espera que los imitemos. Pero en lo referente a la esencia Divina, lo que Él es, Su ser interior.  Tanto como el hombre, si él fuera totalmente conocible, sería menos que un hombre, asimismo Di-s, si fuera totalmente conocible, sería menos que Divino. Di-s es, como si fuera un individuo muy privado. Tanto como se revela asimismo, también se oculta.

El profeta Mija dice las siguientes palabras que formulan la función del hombre en la tierra: “Se te ha dicho, Que es lo bueno y lo que Di-s pide de tí, comportarte justamente, amar la misericordia y caminar humildemente con tu Di-s”. “Caminar humildemente” o modestamente, es en hebreo: “Hatzneia lejet”. Hatzneia viene de la misma raíz que Seniút. Vivir una vida con Seniút es una cuestión de imitar a Di-s (…“caminar humildemente con tu Di-s”). Como en el resto de las cualidades (misericordia, respeto, etc.) así como Él practica el Seniút, así debemos hacerlo nosotros. Debo ser modesto y establecer mi propia privacidad y no violar la privacidad de mi prójimo. Debemos imitar a Di-s y aprender de Él como relacionarnos con los demás y con nosotros mismos.

El hombre no puede prosperar de una manera significativa sin revelación. Así como Di-s se revela, también el hombre no puede desarrollarse sin revelación o comunicación.  Y debe suplementarlo con su opuesto: Seniút o privacidad, manteniendo el centro del desconocimiento y misterio de su personalidad, sin exponerlo.

Seniút en su amplio sentido refleja la fe en el potencial humano  para la santidad, kedushá. Refleja el respeto por uno mismo y por otros, por su kavod, dignidad. Es también una expresión halájica y ética de la inviolable privacidad del hombre, basada en la imitación de Di-s. Seniút es también, entonces, una declaración acerca de Di-s, Él es Santo y el mundo entero está lleno con Kavod, majestuosidad o dignidad. Finalmente, el Seniút es una característica de Di-s: El es privado y, entonces, la cima del desarrollo moral y religioso toma lugar, cuando en nuestras propias vidas, en nuestra forma de vestir, hablar, conducirnos, reflejamos la demanda máxima de Di-s, así como lo expresa el profeta Mija,  caminar con Seniút, con y en la imitación de Di-s.

Basado en: 'Seventy faces' de Norman Lamm.

CONTENIDO SUPERVISADO POR EL RABINO SALOMON YABRA - DIRECTOR DE LECAREB LEBABOT
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