¿Y si no es ahora, cuándo?
"Él (Hilel) solía decir: ¿Si yo no soy para mí, quién es para mí? ¿Y si yo soy (solamente) para mí, qué soy yo? ¿Y si no es ahora, cuándo? ". (Mishná 14,Cap 1 pirkei Avot)
"¿Si yo no soy para mí, quién es para mí?". Si yo no cumplo con las mitzvot (preceptos) que D'os me ordenó, ¿quién lo hará por mí?
"¿Y si yo soy para mí, qué soy yo?". Aún si yo personalmente me esfuerzo día y noche para cumplir todas las mitzvot, ¿qué soy? Yo nunca podré pagarle a D'os por todo lo que Él hace por mí.
"¿Y si no es ahora, cuándo?". ¿Si yo no cumplo con los mandamientos de D'os ahora - en este mundo, cuándo los cumpliré? Las mitzvot no se pueden cumplir en el Mundo Venidero ya que este mundo es como el día viernes, y el Mundo Venidero es como el día de Shabat, y si uno no cocina el viernes, no tendrá nada para comer en Shabat. Aún más, si no es ahora que soy joven, ¿cuándo? Si no es ahora que soy joven y tengo la fuerza para hacerlo, ¿cuándo? Cuando sea anciano no tendré más esta fuerza para cumplir con los mandamientos debidamente. (Basado en el comentario "Meam Loez" de Rabí Itzjak Magriso, s. XVIII).
¿Cuándo apresurarnos y cuándo ser perezosos?
La agilidad es una virtud de suma importancia en el cumplimiento de la Torá y los preceptos. Quién actúe con agilidad está demostrando claramente que ama al Eterno. Esta virtud es el principio de todas las virtudes.
Así dijo Rabí Pinjas Ben Yair: "El cuidado conduce a la agilidad, la agilidad lleva a la limpieza, la limpieza conduce a la pureza y la pureza a la abstención, la abstención lleva a la santidad, la santidad lleva a la humildad y la humildad conduce al temor al pecado, el temor al pecado conduce a la piedad y la piedad lleva al espíritu sagrado y el espíritu sagrado conduce a la resurrección, la cuál llevará a cabo Eliahu, de Bendita Memoria muy pronto en nuestros días".
Así percibimos la fuerza de la agilidad que conduce al hombre a todos los niveles citados, por lo que la persona debe ser cuidadoso y ágil en el cumplimiento de los preceptos, pues en definitiva, la virtud de la agilidad corona a las demás virtudes y las perfecciona. Debemos actuar ágilmente cuando un pobre acude a nosotros en busca de alimento, así también para apartarnos de las malas actitudes, como ser: la envidia, el odio o los pensamientos libidinosos.
Esta virtud también debe ser empleada en buscar y perseguir la paz, como así también en la búsqueda de la sabiduría de Torá y el conocimiento de Di-s. Pero por sobre todo, se requiere agilidad para hacer Teshubá (retorno a la senda correcta) y no dilatarla. Se puede observar como los emisarios de los príncipes o ministros cumplen ágilmente con sus misiones y encomiendas, ¡Cuanto más aún el hombre debe agilizarse para cumplir con la Voluntad del Rey de reyes, el Eterno, Bendito Sea!
Y aunque la agilidad es una condición sumamente positiva, debe poner atención en no apresurarse excesivamente en el cumplimiento de los preceptos, pues quien se apresura en exceso, es más probable que tropiece, así como aquel que corre demasiado rápido puede caer. No existe la posibilidad de llevar a cabo una acción en forma apresurada y hacerla correctamente. Por lo que la agilidad a que se hace aquí referencia es la atención, la agudeza mental, y la rapidez para cumplir con el cometido, y no el apresuramiento. Todo esto requiere de gran sabiduría para determinar cuándo apresurarse y cuándo no hacerlo.
Y aunque el rasgo de la agilidad es muy positivo, sin embargo no debe ser utilizado para saciar los deseos y alcanzar anhelos o perseguir hechos incorrectos. Pues así como la agilidad en cuestiones de Torá eleva al hombre a niveles superiores, si se la aplica a cuestiones materiales conduce al hombre hacia la perdición definitiva.
Nuestros sabios dijeron: "Hay hombres ágiles que se benefician, empero hay otros asimismo ágiles que se perjudican. Así también hay un holgazán que se beneficia y otro que se perjudica. El ágil que se beneficia es aquel que trabaja durante la semana y no lo hace la víspera de Shabat. El ágil que se perjudica es quien trabaja toda la semana y también la víspera de Shabat. El holgazán que se beneficia es aquel que no trabaja durante la semana y tampoco la víspera de Shabat. El holgazán que se perjudica es el que no trabaja en la semana empero si lo hace en Shabat", (Talmud Pesajim 50b).
Nuestros sabios entendieron que existe una agilidad positiva y otra negativa, lo mismo con la pereza. Por eso se debe tratar de realizar el bien con cada uno de los miembros e incluso con el pensamiento, haciendo que cada miembro de nuestro cuerpo actúe un poco con agilidad y un poco con pereza, pero siempre en nombre del Altísimo.
Debes ser ágil en escoger compañeros a quienes se relacionen con la Torá y los preceptos y por otro lado utilizar el ocio para evitar relacionarte con gente burlona. Serás ágil en dirigir tu mirada hacia lo correcto, los preceptos y la Torá y ocioso para observar las vanidades, la mujer casada y la idolatría. Asimismo serás ágil de oído para escuchar palabras de Torá y ocioso para oír insultos y palabras vanas.
Será frágil tu tolerancia para soportar a los malvados y férrea para evitar enojarte con los hombre justos. Tu boca será ociosa para así evitar la maledicencia, la mentira la burla y la discordia, empero será ágil para pronunciar palabras de Torá, reprimendas y encomendar el bien.
Tu mano se pondrá pesada para evitar ser levantada contra el prójimo, empero ágil para dar caridad y trabajar honrosamente. Serán ociosas tus piernas para ir en los caminos de los malvados, a las fiestas y paseos, empero serán ágiles para correr a las casas de estudio de Torá, las sinagogas, visitar enfermos, ayudar a necesitados, hacer sentirse bien a alguien y realizar toda buena obra. Será ocioso tu corazón para alentar los malos pensamientos, la envidia, el odio, etc., empero será ágil para pensar en Torá y elevarte en los estratos del amor al Eterno y el temor puro.
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