La constitución de parejas exitosas se realiza por medio del conocimiento personal y con la ayuda del esfuerzo que cada uno invierte.
¿Cuantas personas aún esperan su príncipe azul?
Alguien por el cual se sientan verdaderamente atraídos y esperan que los hagan felices.
¿Es posible que ya hayas encontrado a tu pareja adecuada pero que la rechazaste por no saber que era "tu destino"?
El judaísmo nos advierte sobre esta equivocación.
Observa el siguiente ejemplo:
Iosi es joven encantador y vigoroso. Él invierte la mayoría de sus fuerzas en el desarrollo de su vida personal y profesional. Perdió horas dudando acerca de que quería conseguir en su vida y como querría hacer esto. Luego de muchos logros, se sintió preparado para entablar una relación y casarse. A pesar de que pertenecía a la clase media-baja, decidió aumentar su potencial económico.
Durante años trató de poner atención en su aptitud para acercarse a gente de la alta sociedad. Después de haber trabajado duro y haber llegado a donde se encuentra hoy en día, él siente que es importante y que necesita alguien todavía mejor para él. En otras palabras: él quiere casarse con una muchacha rica. Él encuentra una muchacha agradable en una fiesta. Disfrutaron juntos. Tienen mucho en común: caminos parecidos, expectativas parecidas de la vida en general y de la vida en pareja en particular. Por sobre todo: tienen química.
A pesar de que se encontraron 7 veces, y las salidas fueron sentimentales y llenas de sentido, Iosi todavía no está seguro acerca de la situación general de la joven. Después de varios encuentros en los que averiguaron sobre sus asuntos, Iosi se entera de que la joven no era suficientemente rica y por lo tanto decidió terminar con aquella relación que parecía tan sólida.
Supongamos que en el momento de tomar la decisión, Di-s le hubiese dicho a Iosi: “Esta chica es para vos, es realmente “tu mitad”. ¿Qué contestaría Iosi? “Pero no tiene la plata que yo busco”. Hashem seguiría insistiéndole: “¿Quién te dijo que vos necesitas una muchacha adinerada? La joven con que vos soñás es una gran equivocación de tu parte! Vos necesitas justamente a esta muchacha que mande para vos, ni más ni menos.”
El problema es que Iosi busca una pareja “Meshamaim” (del cielo), está lleno de expectativas que no concuerdan con su personalidad. Muchos de nosotros deseamos constituir relaciones que no son esencialmente buenas para nosotros.
Encontrar el traje “que me calce justo”
Lo indicado para encontrar una pareja “Meshamaim”, consta en saber evaluarnos a nosotros mismos de una manera precisa. Si vos pensás que sos alguien que en verdad no sos, entonces no vas a poder constituir una relación conveniente. Si tratas de dejar a un lado tus ideas previas y tratas de buscar lo que realmente es bueno para vos, podrás ver que una joven de la que pensabas que “estaba hecha a tu medida”, en general no es buena para vos! Buscamos muchas veces conveniencias anhelando establecer relaciones que nos permitan seguir con nuestra vida habitual sin defectos que puedan perturbarla. No se trata entonces de buscar un amor verdadero.
A veces esperamos encontrar alguien que siempre concuerde con nosotros y pensamos que esta es la pareja correcta.
Muchas veces buscamos personas soñadas para satisfacer nuestros propios anhelos y esperamos relaciones sin ninguna discordancia. No tenemos en claro quienes somos y por ende no sabemos quien “encaja” con nosotros.
Incluso que encontremos la persona destinada para nosotros, es de esperar que hayan pozos en el camino. No cambia con quien nos encontremos, siempre hay roces al constituir una pareja. La idea de encontrar una pareja “Meshamaim” no implica que sea una relación siempre lineal. La pareja completa no se desarrolla en una forma automática y sin esfuerzo. Esta existe solo con una profundización seria de buenas intenciones y gran inversión de energía.
Nuestra primera preocupación debe ser: ¿Acaso constituir esta relación es bueno para mí? ¿Me permite desarrollar todo mi potencial de la manera más completa? En una situación óptima, la constitución de la pareja debe darme la fuerza para alcanzar todo aquello que no puede lograr solo.
La mejor relación es aquella que se da en una manera integra; completa nuestra alma, completa nuestro pensamiento, nuestro enfoque sobre el prójimo, es profunda, llena de sentido y placentera para ambos integrantes de la pareja. Este estilo de vida, se logra facilmente. Esta en nuestras manos encontrar a la persona destinada para nosotros y de la misma manera, Di-s no permita, alejarla. |