"Y os habréis de contar para ustedes desde el día siguiente del sábado, desde el día en que ofrecisteis el ómer de la ofrenda mecida; siete semanas completas serán; hasta el siguiente día del sábado séptimo contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis nuevo presente a Di-s"
(Levítico, XXIII, 15-16)
Cincuenta días median entre Pesaj y la festividad de Shabuot Este período se conoce con el nombre de Sefirat Haomer, la cuenta del Omer.
En el segundo día de la fiesta de Pesaj, cuando teníamos el Beit-Hamikdash, se hacía la ofrenda de la cebada recién recogida, ofrenda cuya cantidad estaba determinada por el ómer, medida agraria de aquellos tiempos. Siguiendo los preceptos de la Biblia, se acostumbra que en toda oportunidad que el hombre recibía algo para su beneficio, entregara una parte al sacerdote, como ofrenda a Di-s, a quien debe hacerse participe de todos los bienes recibidos, reconociéndolo así como Creador de todo lo existente.
En este caso en particular, se demostraba agradecimiento a Di-s por la siega de la cosecha. De aquí deriva el nombre de este período de siete semanas, pues éstas se contaban a partir de la ofrenda del ómer: sefirat significa en hebreo contar. Contamos siete semanas entre Pesaj y Shabuot, recordando el período de la liberación de Egipto y la promulgación de la Ley (la entrega de la Torá).
La relación que existe entre estos dos sucesos es la siguiente: la entrega de la Torá es la finalidad inmediata del Éxodo y la liberación es el paso previo indispensable para el trascendental suceso ocurrido en el Monte Sinaí. Para poder recibir la Ley, primero era necesario liberarnos y poder así constituirnos como pueblo. Y para vivir libremente en armonía era necesaria la ley.
A través de la cuenta del Omer demostramos que estos días son especiales, pues son días en los que nos preparamos espiritualmente para recibir la Torá. De esta manera demostramos que deseamos mucho llegar a ese día, así como alguien que desea mucho llegar a una fecha o situación importante en su vida, cuenta los días que le faltan para llegar a aquella fecha.
Por qué Di-s espero 50 días después de que los judíos dejaron Egipto antes de entregar la Torá? ¿Por qué no les entregó la Torá directamente en Egipto o inmediatamente luego de su salida al desierto?
La respuesta es que los judíos no estaban preparados para recibir la Torá. Por más de 200 años, habían convivido con la sociedad egipcia, conocida como el centro mundial de inmoralidad y vicio. Incluso sin la directa participación judía, estas influencias se filtraron en sus conciencias. Los judíos no podían recibir la Torá de esta manera. Primero era necesario que crecieran y mejoraran sus cualidades.
La importancia de la Torá
Para demostrarnos la importancia de la Torá, nuestros sabios en Pirkei Abot (6, 6) explican la preparación previa necesaria para adquirirla, de la siguiente manera:
"La Torá es más grande que el sacerdocio y la realeza, pues la realeza se adquiere mediante treinta requisitos y el sacerdocio mediante veinticuatro, mas la Torá se adquiere mediante cuarenta y ocho cualidades".
Debemos entender por qué al referirse al sacerdocio y la realeza fue dicho que "se adquieren mediante 30 o 24 ascensiones -maalot-". En cambio, respecto a la Torá dijeron nuestros sabios que "se adquiere mediante 48 requisitos -debarim-", utilizando el termino debarim en vez de maalot.
La respuesta es que se nos quiso enseñar dos aspectos de la grandeza de la Torá, que la ubican por encima del sacerdocio y la realeza: por un lado, respecto a la cantidad de requerimientos necesarios para adquirir cada una de ellas, y por otro lado, respecto a la calidad de los mismos.
La explicación de esto es que el sacerdocio y la realeza se adquieren mediante maalot -ascensiones-, más la Torá se adquiere mediante debarim -requisitos- y la diferencia esencial entre estos dos conceptos es que los requisitos son requerimientos o derechos que tienen relación con la importancia y el poder, son elementos externos a la persona y solo dependen parcialmente de ella. Por ejemplo, sólo quien posea oro y plata, esclavos y siervas, campos y viñedos, será digno de considerarse parte de la realeza.
Pero esto no es así con la Torá. Las cuarenta y ocho cualidades requeridas para adquirirla, no son externas a la persona sino que dependen y le pertenecen totalmente a ella; pues él se esforzó mucho en asimilarlas para incorporarlas a su alma, y por eso es que esas cualidades no son llamadas maalot -ascensiones-, pues los caminos para adquirir la Torá no tienen relación con la importancia y el poder, sino todo lo contrario, solamente con la humildad y el recato.
El versículo que citamos al principio nos dice: "Y habréis de contar para ustedes…" ¿No hubiese alcanzado con decir simplemente "Y habréis de contar" omitiendo "para ustedes"? ¿Qué nos agrega este término? "para ustedes" viene a explicar que no viene la cuenta de las siete semanas sino para perfeccionar nuestras cualidades y mejorar nuestra conducta, preparándonos así cada año, para recibir la Torá.
Quiere decir que esta cuenta no es sino para nuestro propio bien, para nuestro perfeccionamiento personal.
Basado en: Pirkei Abot, Lekaj Tov de Rab Iaakov Baifus, Tradiciones y costumbres judías de Erna Schlesinger. |