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La edad del mundo

 

Existe un aparente conflicto entre las teorías científicas modernas y la tradición judía, que puede expresarse en esta forma: según la tradición hebrea el universo fue creado hace 5765 años, mientras que su antigüedad es de millones de años de acuerdo a la ciencia, basándose en teorías de decadencia radioactiva aplicada a los hallazgos arqueológicos.

Hay diversas explicaciones sobre el "conflicto" en cuestión. Entre las que podemos encontrar:

1. Una forma de resolver el conflicto es efectuando un estudio de las opiniones de nuestros sabios que han interpretado la Biblia y seleccionar aquellas que concuerdan con la ciencia. Por ejemplo, podríamos decir que el período de 5765 años empezó con el primer sábado, mientras que podrían haber transcurrido eternidades durante la primera "semana". Un "día" en el relato bíblico de la Creación podría equivaler a un período muy largo de tiempo. Se pueden presentar ciertas objeciones a esta respuesta. Decimos que las palabras de nuestros sabios "ambas son palabras del Di-s viviente"(Elu v´elu divrei Elchim Jayim"). No podemos decir simplemente que algunos de nuestros sabios están equivocados.

2. Un segundo método consistiría en decir que las teorías científicas son frágiles y que se las puede ignorar si surge algún conflicto. Quienes proponen este método de resolver el problema argumentan que las varias teorías científicas en contra de la Torá se demostrará en el futuro que están equivocadas. Las teorías científicas carecen de permanencia; a medida que mejora el carácter de las pruebas y la calidad de las teorías, tienen que buscarse nuevas explicaciones a las debilidades de estas teorías.

3. El tercer punto de vista afirma que tanto la Torá como la ciencia están en lo correcto. La respuesta al conflicto reside en un estudio íntimo de las terminologías usadas por la Torá y por la ciencia. Este análisis mostrará que la Verdad en el marco de la Torá no significa lo mismo que la verdad en un marco científico. Esto nos permitirá aceptar cualquier interpretación de la Torá, es decir, aceptar los puntos de vista de todos y cada uno de nuestros sabios sin tener que decir al mismo tiempo que las teorías científicas son frágiles y que en el futuro se mostrará lo falsas que son.

La solución del conflicto aquí propuesta está basada en la comprensión de lo que quiere decir verdad científica y lo que es la verdad de la Torá; y que ambas no son la misma cosa.

La ciencia trata de comprender al mundo basándose en la experimentación y la observación; las cosas que están fuera de este mundo físico no pueden entrar en ningún análisis. Cualquier cosa que no pueda medirse u observarse carece de significado para la ciencia.

Muchos conceptos de la Torá carecen de significado en la ciencia. Un ejemplo lo es el concepto básico de la creación de las leyes científicas y del universo. Hubo seis días de la Creación; durante este período acontecieron violaciones arbitrarias de las leyes científicas. Esto lo sabemos porque el mundo fue creado con diez "sentencias". Decir que las leyes científicas fueron plenamente operantes durante los seis días contradice esto; entonces ¿Cuál fue el significado de las diez "sentencias"?

Cuando Di-s decía efectivamente algo, cuando emitía una de sus sentencias, ello representaba una violación de las leyes científicas. Puesto que es imposible comprobar experimentalmente si existieron tales violaciones y cual era la naturaleza de las mismas, es imposible hablar de tales violaciones en un marco científico. Por otra parte podemos afirmar que di-s creó el mundo en seis días, osea en 144 horas, siendo la hora misma que conocemos. Durante esos días las leyes científicas no existieron en su totalidad. La Torá nos habla de astros, animales, plantas; todo esto requiere de conceptos científicos para describirlos.

La verdad significa entonces cosas diferentes en los marcos de la Torá y la ciencia. La ciencia pasa únicamente por lo experimental mientras que la Torá encierra profecía, creencia y tradición y su fin es moral.

Conforme a la Torá Di-s lo creó todo incluyendo las leyes científicas. Di-s en el relato de la Creación quiso proveernos de un concepto moral, saber que Di-s es el dueño y gobernante del universo.

La ciencia se basa en que las leyes científicas fueron siempre válidas, cosa que no puede ser probada mediante mediciones científicas.

Tendemos a igualar la verdad de la ciencia con la verdad de la Torá, olvidándonos de la forma en que se llega a estas verdades: una a consecuencia de las teorías fabricadas por el hombre que explican hechos experimentales y observables y la otra como resultado de la verdad eterna transmitida por el Creador.

Basado en: El desafío (Edit: Torá Vadaat)

CONTENIDO SUPERVISADO POR EL GRAN RABINO DE LA COMUNIDAD SEFARADI DE ARGENTINA - ISAAC A. SACCA