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Cómo programar un nuevo año
 

Generalmente, este tipo de planteamiento de cómo programar un nuevo año, cuando estamos en vísperas de una nueva etapa, de un nuevo ciclo, nuevo año, en el cual esperamos que sea todo mejor, más organizado, más tranquilo, con más éxito.

CONOCERNOS PARA ORGANIZARNOS

Por eso creo es importante analizar este tema y vamos a tratar de desarrollarlo en un lapso prudente ya que exigiría desarrollarlo en mucho más tiempo.
Para poder organizarnos y programar un año (programar un año es programar parte de una vida, proyectar nuestra vida) es necesario primero, saber qué elementos nosotros como seres humanos, como individuos, contamos para poder programar esa vida. Una empresa que se propone determinados proyectos, ante todo, debe realizar un análisis interno de ella misma e investigar: de qué capital dispone, con qué personal cuenta.


Y solamente recién cuando tiene una concepción clara de lo que es la empresa, de lo que tiene la empresa, en qué consiste la empresa, entonces recién después pueden programar un año.
Yo pienso que el gran problema de nosotros los seres humanos de este siglo, vísperas del Siglo XXI, es que a veces, tenemos muchos proyectos por realizar pero nos olvidamos que para realizar esos proyectos, primero tenemos que analizarnos a nosotros mismos.

En la medida que nos conozcamos más y mejor, vamos a poder tener mejor éxito en nuestros programas. Sean cuales sean. Y lo ue yo quiero plantear con Uds. es la siguiente pregunta: nosotros que estamos aquí presentes, nosotros que vivimos aquí en esta ciudad, en este país, nosotros que vivimos en este planeta, ¿nos conocemos realmente a nosotros mismos? ¿Tenemos una concepción clara de qué somos, quienes somos, qué tenemos, con qué contamos, como para poder proyectarnos en nuestros objetivos?

Hay gente que piensa que se conoce, y según nuestros sabios de la torá, la gran mayoría de los seres humanos, no se conoce a sí mismo. Hay gente que piensa que conociendo algunos defectos y algunas virtudes que tenemos, ya podemos decir que nos conocemos. Pero en realidad, eso es un grave error. Conocer algunas virtudes y algunos defectos, no es conocernos en absoluto.
Conocerse significa (todo esto lo estoy extrayendo de nuestros libros sagrados), conocer con profundidad, nuestras tendencias, nuestras fuerzas ocultas, nuestros errores, nuestros intereses, nuestras falencias. Todo lo que está oculto, y no solamente lo que se manifiesta a través de una actitud como aquél que conoce que tiene un defecto de ser haragán o que tiene la virtud de ser un hombre alegre. Eso es simplemente una manifestación del interior.
Pero debemos conocer nuestro interior con profundidad.
¿Quiénes somos? ¿Qué errores tenemos?

Y solamente así, podremos comenzar a tener éxito en nuestra vida.
Cuentan que en Europa, en la segunda guerra mundial, hubieron tantos casos extraños, de tantas dificultades, tantas penurias, que al finalizar la guerra , se encontró a una persona de edad media, un joven de 25, 30 años, que desde el día en que nació, no salió de las puertas y del umbral de la propia casa. Recién cuando los americanos entraron en Alemania, a este joven le abrieron la puerta de su casa y conoció el mundo.

Cuando salió, la reacción de él, fue realmente extraña. El pensaba que el mundo era su habitación, ese cuarto en el que yacía oscuro, apagado. Y de repente reconoce que hay un mundo nuevo, que hay otra dimensión en la cual no conocía. Y esto, no lo ayudó ahora a tener una noción concreta de la realidad del mundo; pero sí se dio cuenta que lo que él conoció hasta ahora, no era la única verdad.

El mismo beneficio podemos tener nosotros cuando logramos descubrirnos a nosotros mismos; nuestras fuerzas y nuestros poderes y nuestras debilidades en profundidad. No significa que descubriéndolas vamos a poder realizarnos en todo, pero sí es el primer paso para realizarnos: Conocer la noción de nosotros mismos era limitada como de aquél hombre que tiene la noción de ese hogar en el cual vivía. Pero ahora nos damos cuenta cuando uno se conoce, que tenemos muchos errores por remediar, mucho por aprovechar dentro de nosotros, que no lo hemos hecho. Y ahí recién puede comenzar el proceso del éxito y la realización personal.

ENCONTRANDO EL EQUILIBRIO

Vamos a analizar desde el punto de vista de nuestra tradición judía, cuáles son las características esenciales de los seres humanos, que a veces, nosotros no las tenemos en cuenta.

La gran mayoría de nosotros vivimos en un mundo de ilusión y fantasía, pensando que somos lo que no somos, que vivimos dónde no vivimos, que queremos lo que no queremos, que amamos lo que no amamos. Por eso hay que conocerse. Conociéndonos vamos a comprendernos mejor.

Cuenta el Talmud en el Tratado de Sanedrín que un rabino fue cuestionado por un filósofo romano. El filósofo le dijo: "El día de mañana, cuando el hombre fallece y el alma llega al cielo, el hombre puede liberarse, absolverse del juicio que D´s le tiene predestinado. ¿Por qué? "Cuando el alma se presenta ante D´s y D´s le dice "has pecado"; el alma le contesta "no, yo no he pecado". La prueba es que desde que me aparté del cuerpo, del hombre en el cual yo yacía, nunca he pecado más. ¿La culpa quien la tiene? El cuerpo.

Entonces, D´s se dirige al cuerpo y le dice: "Has pecado, has cometido errores. No has cumplido con tu misión" Y el cuerpo le dice: "No, no es mi culpa ¿Por qué? Porque desde el día que el alma me abandonó, yo ya no he pecado. Entonces, no hay forma de enjuiciar al ser humano. Eso le preguntó el filósofo al rabino. Y el rabino le contesta (como contestan los rabinos del talmud) con una parábola:
"Esto se parece a un hombre que tenía un jardín con 2 cuidadores.

Uno era ciego y otro era inválido. Esta situación proporcionaba al dueño la seguridad de que ellos no se aprovecharían del jardín y no retirarían flores o frutos sin permiso; porque el ciego no ve y el inválido no puede acceder a ellos. Un día el inválido le dice al ciego: "Veo que aquí hay hermosas flores y hermosos frutos ¿Por qué no me alzás en tus hombros y me acercás a uno de esos árboles para llevarnos para nosotros, para nuestra casa, para nuestra familia; algunos frutos". Y así, vaciaron y desmantelaron todo el jardín.

A la semana, vuelve el propietario de ese lugar y ve que le faltan todas las frutas; y le pregunta al ciego "¿qué ha pasado? Uds. han descuidado el lugar" Y el ciego le dice: "Yo no veo nada, ¿qué puedo hacer? Yo no tengo ninguna noción de lo que ha ocurrido" Y le dice al inválido: "¿qué ha ocurrido?¿Por qué desaparecieron todos los frutos?" Y le dice: "No sé, porque yo soy inválido, no puedo tener acceso a ningún fruto". Y así, no los podía juzgar. ¿Qué hizo el propietario? Los llamó a los dos y le dijo al ciego que se suba encima del inválido. Y así juntos, los juzgó, así juntos los condenó.

De aquí enseñan nuestros sabios, las dos fuerzas esenciales que existen en el hombre y sus características. El ciego que tiene posibilidad de movilizarse, son los poderes físicos y terrenales del ser humano. El inválido que no tiene capacidad de movilizarse, son los poderes espirituales y metafísicos del ser humano. Cada uno por separado, no constituye el ser humano, lo constituye la conjunción de ambos en un solo ser.


El cuerpo, el ciego, es el que actúa; el que tiene la iniciativa de realizar; tiene tentaciones, tiene inclinaciones, tiene deseos. Y el espíritu, que es el inválido, que ve, es aquél que le da un sentido y una orientación a las tentaciones del cuerpo; el que puede acceder, es únicamente el ciego con la ayuda del inválido. Esto, nuestros sabios lo explican así:


"Tenemos inclinaciones -por ejemplo- carnales, que nos impulsan a constituir una pareja, casarnos y tener hijos. Tenemos inclinaciones de orgullo que tienden al ser humano a cuidar su aspecto, su higiene, su ámbito. Tiene inclinaciones de poder que hacen que el hombre desee conseguir una status social, un sustento, un trabajo, un nivel en la comunidad. Esas son inclinaciones que tiene el ciego, son inclinaciones que tiene el cuerpo, pero el que debe orientar a esa fuerza innata del ser humano, es el inválido. Aquél que le da un sentido a todas esas tentaciones que nosotros tenemos, o sea, que en definitiva, la conjunción de las fuerzas espirituales con las fuerzas corporales en una armonía adecuada y controlada, es una forma (si conocemos y tomamos conciencia de ello y lo ponemos en práctica) de orientar todas nuestras fuerzas a un sentido sublime y elevado. Comer por comer, eso es lo que hace el ciego. Pero el inválido le dice: "No, comé porque tiene un sentido la comida".

Casarse por casarse, eso lo haría solamente el inválido, porque tiene la fuerza de realizarlo. Pero el ciego, el alma, es la que nos dice, hay que casarse porque hay un motivo, un objetivo. Para qué y porqué, lo dice el alma. El que lo hace, es el cuerpo. Son las primeras fuerzas que tiene el hombre y que a veces no somos concientes de ella. Somos una combinación de dos seres, dos entes incompletos que hacen a un solo ser. El problema, es un problema grave que surge: "desde pequeño, un niño, tiene hambre, ¿qué hace? Llora. ¿Cuándo llora, qué hace la mamá? Le da de comer. Cuando le da de comer, el chico ¿qué sensación experimenta en ese momento? Placer, satisfacción. Está saciado. Ahora, esto es una mala jugada de la naturaleza que si no nos ponemos al tanto de ella, podemos caer en una trampa. ¿Por qué la naturaleza ha hecho que el chico llore y que la madre lo escuche, se acerque, le dé de comer? ¿Cuál es el objetivo de que el chico llore cuando tiene hambre? ¿Para qué tenga placer cuando le da de comer o para que el chico se alimente y crezca sano? ¿Cuál es el objetivo?
Para que se alimente y crezca sano.

Lo que pasa que D´s es tan bueno, misericordioso (E-l Rajúm beJanún) que D´s ha querido que todos nuestros objetivos sublimes y nobles en la vida como éste, el de comer para crecer, para sentirse fuerte, para estar sano, no sea un dolor para el hombre, sino también eso implique un placer en sí; pero el placer en sí, no es el objetivo. Sino el objetivo es crecer y desarrollarse en forma sana. ¿Cuál es el problema del hombre? Que con el tiempo se acostumbra, que cuando tiene una necesidad y satisface esa necesidad, siempre siente placer. Entonces, le gusta este juego del placer; y al final, se convierte el placer en un objetivo en sí, y nos olvidamos de cuál es el verdadero objetivo. Es un medio. D´s nos ayuda para que lleguemos a nuestro objetivo; que tengamos placer en nuestras satisfacciones; pero a veces, el hombre se confunde y piensa que el placer es el objetivo.

Entonces ahí entra en un cambio de posicionamiento de objetivos y medios y queda únicamente el placer; o sea, que el ciego, el cuerpo, es el único que prevalece su dominio sobre nosotros y nos olvidamos de la otra parte que tenemos que es la espiritual, que es la que le debe dar un sentido.

A lo largo de los años, nos vamos olvidando de que hay que darle un sentido y estamos siempre en constante contacto con el concepto del placer.
Es como la política: cuando los gobiernos se proponen ser líderes de un país, en principio tienen un objetivo sano, sagrado, quieren erradicar la corrupción (por lo menos, cuando surge un país, o cuando alguien quiere acceder a un puesto comunitario, o en una universidad, quiere ser el presidente del comisionado de alumnos, o quiere integrar una comisión directiva, o quiere tener una participación de liderazgo en algún núcleo, en algún ámbito).

Lo quiere realmente para mejorar la situación de ese lugar, de esa sociedad, pero ¿Qué ocurre?

Cuando entra en la política, cuando entra en ese juego, los factores de conseguir el poder, son tan placenteros, que se olvidan de cuál era realmente su objetivo. Este es el gran problema que tenemos los seres humanos. Por ello, nuestros Sabios dicen: debemos reconocer en nosotros esas dos fuerzas que tenemos y tenerlas en cuenta siempre. Por un lado, no debemos abandonar las fuerzas del ciego, porque son las únicas que nos van a llevar a poder realizar los sublimes y sagrados objetivos de la vida, no hay que rechazarlas. Por otro lado, siempre hay que tener en cuenta las ideas y las propuestas, y los objetivos del inválido que tenemos adentro nuestro, que es el alma, que lo único que puede hacer es darle sentido a lo que nosotros hacemos con nuestro cuerpo.
Esta es la primer reflexión que nuestros sabios hacen para conocernos a nosotros mismos y poder realizarnos o programar un año, una vida.

¿ES POSIBLE CAMBIAR?

Segundo punto: Vamos cada vez profundizando más en los recovecos de nuestra alma. Tenemos esas fuerzas espirituales y materiales; pero hay algo que conforma nuestra personalidad y que es de muy claro manifiesto, y que es: "nuestras cualidades", en hebreo se dice "midot" que tiene también otro significado que son: "medidas" características, tendencias, formas. Cada uno de nosotros tenemos ciertas características, ciertas cualidades.

El Ramban Maimónides, que era un gran filósofo sabio judío, determinó y definió las cualidades y el nombre de "deot", que significa "ideas".
O sea, aquí estamos en una especie de contradicción: ¿las cualidades que son, ideas que nosotros tenemos? ¿o son características naturales con las cuales nacemos? Esta es la gran duda que se plantea en el Talmud, y la respuesta es que son "ambas cosas" y vamos a explicar de qué se trata. Cada ser humano nace; cada uno, con diferentes cualidades. Somos 6 millones de habitantes, cada uno tiene diferentes cualidades.

Todos tenemos todas las cualidades. Unos las tienen en una dimensión determinada, otros en otra. Nacemos con esas cualidades. En el transcurso de nuestra formación como niños, adolescentes, adultos, vamos dándole más forma a esas tendencias con las que hemos nacido.


O sea, que en cierta manera, ya está predeterminado el destino nuestro: si somos fáciles de encolerizarnos, si somos gente predispuesta a la alegría o la tristeza; si somos generosos o avaros. Eso está predeterminado por naturaleza; pero por otro lado, el Ramban le llamó a eso: "deot". Una prueba bíblica de ella es que las "midot" son naturales y se pueden cambiar (por lo menos, las buenas están siempre en potencia y nuestra misión es ponerlas de manifiesto; y las malas, nuestra misión es cambiarlas (si es posible).

La prueba es que cuando Iaacov, nuestro patriarca quiso bendecir a los hijos de Iosef (Efraim y Menashé) cuando los quiso bendecir, Iaacov puso su mano derecha en el menor y su mano izquierda en el mayor. Entonces, vino Iosef y dijo: "papá, estás equivocado! La derecha es más importante, la mano derecha va en la cabeza del mayor" Y le dijo: "el iadati be aní iadati" "yo sé hijo, no estoy tan viejo todavía; pero la bendición que yo doy; yo no puedo crear en una persona algo que no existe. Yo estoy bendiciendo a cada uno para que pueda manifestar sus características innatas, lo que es, que lo pueda exteriorizar. Y el hijo pequeño tuyo, tiene una característica superior al mayor. Entonces, la bendición que le doy a él, es más grande. No porque mi bendición es más grande, sino porque él tiene otra característica que el menor".

La Torá nos enseña que uno nace con ciertas características, con ciertas tendencias o cualidades que son imposibles hacer desaparecer. Pero ¿por qué Maimónides las llama "deot"? ¿Qué significa "Ideas"?
Porque hay una sola forma de poder contrarrestar y luchar contra esas ideas, esas cualidades malas con las cuales nacemos. Por eso las llama "deot", ideas.
Una persona que es fácil de encolerizarse ¿conocen algún tipo de persona así? Hay mucha gente que se exacerba fácilmente ¿por qué? ¿cuál es el análisis, cuál es la idea que tiene él, del concepto del enojo, de la exacerbación, del cólera? ¿cuál es la idea que tiene?

Hay un cierto mecanismo de pensamiento inconciente, que se produce en él, para enojarse.

Si a mí me insultan o faltan el respeto, entonces es digno, corresponde que le grite y que le devuelva y que le enseñe. No me voy a dejar pisotear!!
Vemos, consecuentemente que hay una especie de razonamiento que acompaña a la cualidad. Entonces, el Ramban las llama "deot", ideas. Porque nosotros a través de nuestros pensamientos podemos cambiar esa posición racional o ese análisis y podemos decir ¡qué voy a ganar con enojarme, con reaccionar? ¿Acaso no va a ser realmente más perjudicial para mí? ¿No me voy a poner nervioso? ¿No me van a considerar como un loco o un hombre extraño, impaciente? No puede ser que de tanto ponerme nervioso, después nadie quiera ser amigo, casarse conmigo ¿cuántos perjuicios pueden venir por ello?
O sea, que hay otra especie de razonamiento que puede llegar a contrarrestar la cualidad con la cual hemos nacido. Por eso, el Ramban las llama deot. Y aquí está entonces, el resumen.

"Midot", "Deot". Nuestras cualidades son ambas cosas: natas, nacemos con ellas. Tenemos una cualidad o varias, en las que somos superiores a todos los seres humanos y tenemos cualidades innatas, con las cuales somos inferiores a todos los demás. Y así, en distintos niveles, en todas las cualidades, las buenas, tenemos que tratar de materializarlas, ponerlas en práctica. Si tenemos esa potencia, tenemos que llevarla a cabo. D´s nos dio eso para que la realicemos.
Y las malas debemos actuar con el concepto de las deot. Debemos hacer un análisis sobre nuestras malas cualidades para revertirlas y cambiarlas. Así estamos formados. Así nos podemos conocer más.

SEAMOS REALISTAS

Un Sabio famoso de Jerusalem, decía que hay que hacer "un reloj" de las cualidades. El reloj tiene alrededor de un círculo, varios números. Cada uno tiene que hacer en su casa, una tarea. Tomen una hoja, un lápiz, hagan un círculo y en la parte superior de la hoja, escriban. Analicen cuál es la virtud más grande, más noble que tienen y anótenla en la parte superior del reloj y después así sucesivamente.

Tenemos más virtudes; cuál es la que menos tenemos. Y así, generar un reloj, una forma de nuestras cualidades, virtudes y vicios; y tener una noción de qué somos para saber qué tenemos que hacer. Si uno tiene una capacidad determinada, tiene que actuar de acuerdo a esa capacidad y no de acuerdo a lo que a él le parece que es. Hay mucha gente que le "parece" que es.
La mayoría de la gente, ¿qué piensa de uno mismo? "no soy tan malo", "soy normal".

El verdadero hombre, que está dispuesto a realizarse en la vida, es aquél (dicen nuestros sabios) que no le tiene miedo a ver debajo de sus pies el infierno. ¿Qué significa eso? Si hay dos personas que están conversando sobre nosotros. Hay dos chicas que hablan sobre una tercera, y justo pasó por ahí esa tercer chica y sin querer empezó a escuchar sobre ella. ¿Cómo reacciona esta tercer joven que está escuchando esta conversación entre las amigas? ¿Cómo debería reaccionar? Un hombre o una mujer de verdad, cuando escuchen eso, ponerse contentos: "sí, eso es lo que soy realmente" (porque uno se ve siempre mejor de lo que realmente somos. A uno le cuesta aceptar sus errores cuando nos dicen o cuando lo escuchamos. "No, está equivocado, eso es lo que vos pensás"? ¿quién es aquél que está dispuesto a decir "sí, es verdad lo que dijo"?
Son pocas esas personas. Esas personas son las que se conocen a sí mismas.
Por eso, para conocernos a nosotros mismos, tenemos que tener en cuenta este segundo punto de nuestros sabios, que es el concepto de las "cualidades" (ideas), son una sola cosa.

Para saber qué explotar de nosotros y qué llevar a cabo, y qué remediar a través de la reflexión.

FANTASIA Vs. REALIDAD

El tercer y último principal aspecto de nuestras fuerzas internas, es la lucha constante que hay entre los dos elementos que prácticamente manejan nuestra vida. Uno es la fantasía y la imaginación en nosotros, que podemos pasarnos toda la vida, viviendo en un mundo que no existe. Pensando que gozamos de lo que realmente no gozamos. Y así, no vivir realmente.

La fantasía hace que el hombre no se conozca a sí mismo. Que todo tipo de argumentos y suposiciones hagan pensar que él es otra cosa de lo que él realmente es.

La fantasía nos hace pensar que hay placeres que son sumamente satisfactorios, plenos, y que en realidad no lo son. Las fantasías nos quitan del mundo de la verdad, de la realidad. Las fantasías no son nada. Es aire en un globo, es un gran, inmenso objeto que cuando se enfrenta con una chispa, explota (la chispa es la realidad).

Esa es lo que le ocurrió a Adam y Java en el paraíso ¿quién fue el ser que incitó a Eva a que coma del árbol prohibido? ¿la víbora? ¿El najash?
Ese najash, a diferencia de todo el resto de los animales, tiene una característica, está escrito en el talmud: "cuando llegue el fín de los tiempos, todos se dirigirán a la víbora y le dirán: el león mata porque come.
Todos los animales agreden, dañan porque tienen un beneficio ¿cuál es el beneficio de la víbora cuando pica a alguien y lo mata? No absorbe nada.
No tiene ningún beneficio la víbora, por hacer lo que hace.
Y eso es justamente el concepto de la fantasía. Uno piensa que va a tragar el mundo, y al final, cuando lo hace realmente, no consiguió nada. Eso es lo que hizo la víbora con Eva y el árbol prohibido. Estaba el árbol prohibido y le dijo: "el día que coman de ese árbol serán D´s."

¿Qué es eso, serán como D´s?

Y les quiso hacer entender que una experiencia muy grande van a sentir en ese momento y no saben lo que van a experimentar y van a poder y a poder...

¿Por qué el hombre se equivoca a veces? Justamente, por esa fantasía. Fue el primer pecado original y todavía también es el motivo de los fracasos nuestros.
"Voy a invertir acá, voy a poner el resto acá, me va a dar interés...
Yo tengo este vaso que sale $1. Lo voy a vender a $2. Voy a vender dos vasos, voy a tener $4, y así sucesivamente. Va a llegar un día que voy a tener 20 millones de dólares." Eso es fantasía, imaginación. Y esa es una de las características nuestras. Cada uno la tiene sobredimensionada, más o menos que el otro. ¿Qué es lo que contrarresta la imaginación?

La razón que está ligada íntimamente con la neshamá, con el ser espiritual que busca la verdad, la realidad, el Emet. Entonces, ese es el conflicto que vivimos nosotros como seres humanos constantemente. Una lucha constante entre la fantasía y la realidad.
Nuestros Sabios dijeron que el hombre que realiza un error, equivocación, pecado.

El hombre no peca si no es que entró dentro de él un espíritu de necedad, de inconciencia, de locura. La locura hace que el hombre viva en un mundo que no es realmente (se piensan que son Napoleón, Faraón, Menem o algún dirigente); cuando a uno le entra un espíritu de locura ¿qué significa? Que empieza a comprender el medio dónde vive, como lo que no es. Como en otra dimensión. Ahí es cuando el hombre se equivoca. Uno va a una cancha de fútbol y empieza a jugar al básquet, no sabe, se va a equivocar. "mano", no se puede tocar con la mano la pelota de fútbol. Ahí comete los errores.

Ese es otro concepto que hay que tener en cuenta para conocernos a nosotros mismos. ¿En qué medida estamos influenciados por la fuerza de la imaginación y la fantasía, y en qué medida tenemos nosotros noción de la realidad?

En todos los ámbitos, las parejas ¿cuántas se divorcian por la fantasía que pasa en la cabeza de cada uno de los cónyuges? Piensan ¡Uy! Si me hubiera casado con la otra, hubiera sido mejor; cómo trata al marido...fantasías.
En vez de tratar de enfrentarnos con la realidad y convivir con ella de acuerdo a nuestras cualidades y nuestras ideas, potenciales que tenemos ocultas, la fantasía nos domina a nosotros y no podemos realizarnos.

EL "YO"

Todo esto que estamos nombrando, conforman lo que nuestros sabios llaman (y después lo que llamó Freud también) el Yo de la persona, el aní, el anojiut. El Yo.
Cuando uno dice: "Yo quiero ganarme el sorteo del viaje a Israel "¿Quién está diciendo "Yo"?

Todos. Pero ¿son Uds. realmente? ¿Somos nosotros los que estamos diciendo Yo? ¿O son estas combinaciones de todas estas fuerzas que combinamos, las que están diciendo Yo?

Y ahora viene, el paso más sublime del ser humano: "la elección", "la bejirá", el libre albedrío. Todo este conjunto de elementos que conforman nuestra personalidad, conforman nuestro Yo. Pero para que el hombre decida él lo que realmente necesita y quiere, debe hacer una elección, dentro de todo lo que ese Yo le dice, qué es lo que más le conviene.

Debe tener en cuenta; esto viene por mi cualidad de egoísmo, por mi fantasía, por el predominio de las fuerzas de la materia... ¿de dónde surge este "yo quiero tal y tal cosa".

Eso significa la elección. ¿Cuántas veces nos hemos enfrentado con esta pregunta nosotros? Algunos nos preguntamos ¿quién es él , que realmente quiere? ¿Soy yo o quien?

Con esta pregunta, dicen nuestros sabios, que en su vida, nunca ha elegido el camino; si no ha dejado que el camino lo elija a él.
Que las características, las virtudes, los vicios, las cualidades que tiene, lo elijan. Pero él debe ser el que decide en toda esa conjunción.
Propongo yo que comencemos un nuevo año, un nuevo ciclo.

Nuestros jajamim siempre dicen que no solamente en Rosh Hashaná uno debe replantearse su nueva vida o su nuevo proyecto sino que cada vez que tiene la posibilidad de hacer un recambio en sus vidas, las vacaciones, es el momento que nuestros sabios decían, que un hombre o una mujer pueden cambiar su vida.
Todos los que estudian durante el año, no tiene tanta importancia como lo que pueden Uds. elevarse, o desmoronarse espiritualmente en las vacaciones, en el momento de transición en el que uno se distiende y se relaja un poco.

Por eso, nuestra convocatoria es cómo programar un nuevo año, un nuevo proyecto de vida; es un poco, mirarnos más a nosotros mismos. Hacer una introspección sobre nosotros y conocernos mejor. A veces queremos conocer mucho a los demás, y nos olvidamos de conocernos más a nosotros mismos. A medida que nos conozcamos más, vamos seguramente a tener más éxito en todo lo que emprendamos. Vamos a saber cuáles son nuestras debilidades y cuáles son nuestras fuerzas. El éxito está asegurado en la medida que nos conozcamos.

CONTENIDO SUPERVISADO POR EL GRAN RABINO DE LA COMUNIDAD SEFARADI DE ARGENTINA - ISAAC A. SACCA