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Amor y Odio

 

Amor

El amor abarca numerosas actitudes del hombre, más aún que cualquier otra virtud. Si el hombre decide dirigir su capacidad de amor hacia el mal, se convertirá ésta en la peor virtud que posea. Empero, si la encamina al bien, supera toda otra virtud.

Hay distintos tipos de amor y en función de cómo sean encaminados, resultaran positivos o negativos.

1. Una clase de amor es el que siente el hombre por sus hijos, el cual hace que no los reprenda cuando lo merecen y por lo tanto no los encamina por la senda correcta, dejándolos actuar libremente, guiados por sus instintos. Esto generará un gran perjuicio. El amor por los hijos debe expresarse de en tratar de conducir sus vidas por el camino correcto.

2. Un segundo tipo de amor es el que se siente por el dinero. Este se convierte en una ambición desmedida que induce a la persona a ser deshonesta en el comercio. Y ambiciona, embauca y hasta roba para incrementar sus posesiones. Incluso su ambición lo llevará a evitar la Tzedaká y actuar en forma avara. Para encausar bien este tipo de amor, debemos manejarnos de la siguiente manera: amar el dinero propio para así evitar amar el ajeno y no caer en la necesidad de hurtar o robar ni aceptar dádivas. Debemos emplear parte de nuestro dinero para ayudar a los necesitados.

3. Un tercer tipo de amor es el que el hombre siente por su mujer. Y si su mujer es soberbia y maliciosa, lo apartará del camino correcto y lo conducirá tras de sí, y el hombre, no se atreverá a oponerse y la seguirá y caerá en todo tipo de malas actitudes El amor por el sexo opuesto incluso puede conducirlo al mismo adulterio. En cambio si el hombre posee una buena mujer, debe amarla y valorarla por la dedicación que ella emplea en su hogar.

4. Un cuarto tipo de amor es el que se siente por los parientes, padres, hermanos, hermanas, etc., así como por los amigos y compañeros. Este amor lo llevará a ayudarlos en sus disputas sin averiguar si no fueron ellos quienes realmente cometieron un error; y los encubrirá y ayudará aún si hubiesen cometido grandes desmanes.

Oirá sus consejos y aunque estos no sean realmente buenos, los seguirá. Y tratará de elevar a quienes quiere a un nivel que no es el propio, por ejemplo, convertirlos en dirigentes o gobernantes aunque no sean merecedores de tal designación.

Existen, en cambio, grandes beneficios si este amor es bien encausado. Ya que la misma Torá dice: "Y amarás a tu prójimo como a ti mismo". Una conducta amorosa permitiría mantener buenas relaciones con todas las personas, hará que halle gracia a los ojos de los demás y que sus buenas acciones sean aceptadas por todos e incluso que deseen imitarlo. Entre una de las cosas amar al prójimo consiste en lo siguiente: "Lo que a ti te molesta, no se lo hagas a otros". Pero además, existen muchas formas de demostrar el amor por nuestros semejantes, como ser ayudarlos emocional y económicamente (al ser generoso con los demás), recibir a los todos con alegría y buen semblante, esforzarse en conseguir el bien para los demás, no hablar mal de otros, tratar a cada persona con respeto,etc.

El amor a los padres es el más elevado en esta categoría, ya que la misma Torá en los diez mandamientos nos pide: "Respetarás a tu padre y a tu madre". Lo que implica reconocer todos los sacrificios que ellos hacen por nosotros y el esfuerzo que hacen continuamente por educarnos en la senda correcta.

Respecto a ti mismo, busca compañeros sinceros, que te reprochen cuando estés equivocado y no que te lleven a pensar que estás obrando correcto cuando en realidad tu accionar no lo es.

5. Un quinto tipo de amor es el amor por la vida. Uno debe valorar cada minuto de su tiempo ya que en él tiene la posibilidad de enmendase, de corregir sus cualidades y de incrementar su amor a Di-s, valorando todo lo que Él nos provee.

6. El sexto es el amor por la honra personal. Este tipo de amor es muy negativo, por lo que debemos alejarnos de él en la medida de nuestras posibilidades. La honra destruye todas las demás buenas acciones que realicemos, ya que al llevarlas a cabo trataremos de vanglioriarnos con ellas. Así dijeron nuestros sabios: " La envidia, el deseo y la honra, sacan a la persona de este mundo"(Pirkei Avot, cap 4, mishna 21).

7. Hay una séptima clase de amor que es más nociva que los otros tipos de amor y es el amor por el placer y la voluptuosidad. Es necesario saber que el hombre debe realizar todas sus acciones con la finalidad de conocer a su Creador. Debe concentrarse en mantenerse sano y fuerte para poder alcanzar el conocimiento de Di-s. Pero no excederse en su comida y bebida y demás placeres, sino en la medida justa que le permita sano para poder obrar correctamente. Debe tratar que sus conductas sean equilibradas y no que menosprecie los valores verdaderos de la vida por sobrevaluar la búsqueda del placer.

8. El amor más elevado de todos es el amor a Di-s. Al analizar las acciones fantásticas y las maravillosas creaciones del Todopoderoso, por medio de las cuales se puede percibir Su infinita inteligencia, inmediatamente amarás a Di-s y anhelarás conocerlo. Y al pensar en estas cosas el hombre se da cuenta de su pequeñez e insignificancia, su ínfimo intelecto ante el Señor de perfecto saber. Y entonces al reflexionar el hombre sobre la Grandeza del Todopoderoso, y percibir la Inteligencia del Creador en cada cosa y criatura creada, incrementará el amor por Di-s.

El hombre debe estudiar e instruirse en la sabiduría de la Torá y la ciencia, para conocer a Su Creador y así al entender a la Divinidad llegará a amarlo por toda su infinita bondad.

Odio

Sobre el odio, existe una prohibición explícita de la Torá, que dice: " No odiarás a tu hermano en el corazón"(Levítico 19, 17); y con este versículo se nos advierte de eliminar el odio de nuestros corazones.

El odio provoca daños, pues tratara de perjudicar a su prójimo en cuanto pueda, guardando rencor y sed de venganza y no se apiadará de él aún en momentos de sumo apremio. El odio hará que desacredite todo lo bueno que el otro haga, detractándolo ante los demás, impidiendo que lo bueno llegue a quien lo merece. No reconocerá la verdad y si la persona a quien odia le debe dinero, lo apremiará en el pago.

Existen varios tipos de odio: Algunos odian a otro porque le provocó una pérdida económica o lo golpeó o porque lo avergonzó o lo calumnió. En estos casos es un precepto hacerle saber a dicha persona que cometió un error y decirle: ¿ Por qué hiciste tal y tal cosa?. Y si la persona que lo agravió se disculpa, debe aceptar dichas disculpas y no ser cruel y rechazarlo. E incluso si no pidiera su disculpa, no debe odiarlo sino tratarlo con cariño y ello hará que finalmente trate de enmendar el error que cometiera.

Sin embargo, existe un odio más negativo aún y es el odio gratuito, siendo este tipo de odio el que destruyó el segundo Templo de Jerusalén. Y el odio generado por envidia es aún más negativo, por lo que el hombre debe reprimir su espíritu para alejar ese odio de sí.

Aceptar todo lo que nos ocurre con amor, asumiendo esta conducta y entendiendo que todo es para nuestro bien, mirando las cosas desde un punto de vista optimista, evitará el odio, el rencor y la envidia.

El odio más negativo y perjudicial es el que sienten algunas personas hacia quienes los reprenden y les marcan sus errores, porque no les permite corregirse.

Es preciso saber que quien odie a los demás, también será aborrecido y si permite que el odio anide en su corazón se infligirá un gran perjuicio.

Se debe odiar la mentira y la falsedad y amar la verdad y la paz.

CONTENIDO SUPERVISADO POR EL GRAN RABINO DE LA COMUNIDAD SEFARADI DE ARGENTINA - ISAAC A. SACCA