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La Pureza Familiar

 

Uno de los peores enemigos del matrimonio es la rutina y la monotonía que se genera después del casamiento, la pareja se aburre de lo que ya tiene y pierde el deseo y las ganas de vivenciar siempre lo mismo, es sin duda uno de los factores mas puntuales que desencadenan en conflictos conyugales. La pareja debe encontrar una solución para ello y la Biblia posee un remedio infalible.

Ese remedio parte de la premisa de que el hombre esta compuesto por cuerpo y alma, y el cuerpo tiene una ventaja que vive en su mundo mientras que el alma se encuentra fuera de él, ya que el mundo donde vivimos no es espiritual sino material y corpóreo.

En realidad, el aburrimiento espiritual no es común ya que si realmente lo desea, la pareja tiene siempre asuntos espirituales y sublimes sobre los que puede ocuparse. Hijos, proyectos, solidaridad, amigos, comunidad, etc..., el verdadero aburrimiento pasa por lo corpóreo, lo físico, lo sexual.

El sexo es un elemento que sirve de adhesivo en la pareja y ayuda a contrarrestar en un principio todas las facetas desagradables que sorprenden a la pareja recién casada como la responsabilidad, las ideas distintas en el cónyuge, las diferentes costumbres, y el descubrimiento de ciertos hábitos no conocidos anteriormente que no precisamente son del agrado del descubridor.

La actividad sexual crea un clima de amor relativo que ayuda a mantener unida a la pareja, y aunque la pareja vaya consiguiendo el verdadero amor, el sexo seguirá siendo importante y aportará constantemente a la unión mientras exista la necesidad sexual, hasta que fisiológicamente no lo necesiten.

Cuando se pierde el deseo sexual por la pareja, el matrimonio corre peligro, ya que como dijimos, éste une a los cónyuges y fomenta la unión.

Mantener el deseo sexual con la pareja es tener siempre un arma contra un eventual deterioro en la pareja.

En el judaísmo existe una legislación especial para la vida íntima matrimonial cuyo objetivo principal es mantener unida a la pareja.

El matrimonio debe adoptar una conducta de abstención íntima especial durante los días en que la mujer se encuentra "Nidá" (estado que indica período de abstención en la relación íntima entre la pareja). Este estado corresponde a los 5 o 4 días de menstruación (como mínimo o lo que esta dure) y 7 días posteriores. Hay otras circunstancias que hacen que la mujer quede "Nidá" como ser: el sangrado resultante después del parto, una pérdida de sangre fuera del período menstrual, etc.

Estas actitudes ayudan al matrimonio en general y a la mujer en particular a sobrellevar las complicaciones psico-físicas que genera la menstruación, ya que la mujer requiere durante esa época y posterior a ella un cuidado especial, necesita intimidad y tiempo, es una época que bien aprovechada puede redituar importantes aportes al florecimiento del vinculo conyugal.

Estas conductas tienden a impedir que la relación matrimonial se torne rutinaria y monótona, crea el deseo físico de acercarse al cónyuge, lo que genera una predisposición para fortalecer el amor espiritual, y se ayuda a mantener latente la pasión, sentimiento sumamente fundamental para la preservación del amor en la pareja.

Durante los días en que la mujer está "Nidá", no se mantienen relaciones sexuales y existen ciertos alejamientos minuciosos, llamados "Harjakot" (como ser dormir en camas separadas, no besarse ni mantener contacto físico, etc.) que pretenden generar el efecto maravilloso de desearse mutuamente.

Luego de la menstruación (pasados los 4 días, o el tiempo que está dure), la mujer procede a revisar que su menstruación haya cesado, con un procedimiento llamado: "Hefsek Tahará".

Este consiste en una higienización de la zona vaginal y posterior inspección interna con un paño especialmente diseñado para ese propósito (se consigue en la Tebilá). Esto es llevado a cabo entre una hora y media antes de la puesta del sol.

Luego se procede a realizar el "Moj Dajuk". Se coloca otro paño limpio en la zona íntima y se la deja allí hasta que salen las tres primeras estrellas (aproximadamente 45 minutos después de la puesta del sol).
Luego de extraer el paño se observa para corroborar que no hayan manchas de sangre.

El propósito del "Moj Dajuk" es detectar algún sangrado que pudiera producirse al fin del día.

Lugo de las revisaciones del Hefsek Tahará y Moj Dajuk, se viste ropa interior de color blanca, durante los siete días siguientes hasta la inmersión en la Mikvé.
Al día siguiente de haber hecho correctamente el Hefsek Tahará y Moj Dajuk, la mujer comienza a contar los siete días limpios (es decir que el día del Hefsek Tahará y Moj Dajuk, no se incluye en la cuenta de los 7 días limpios). Para recordar el día de la Tebilá, recomiendan asociarlo al día en que se realizó el Hefsek Tahará, pero una semana después.

Cada uno de los 7 días limpios de la mujer debe revisarse:

1. Con el paño, de igual modo en que se hacía el Hefsek Tahará.

2. Debe observar su ropa interior que no presente manchas de sangre.

En principio debe revisarse durante los 7 días dos veces por día; una revisación por la mañana al levantarse y otra revisación por la tarde, antes de que se ponga el sol.

Si se olvidó de revisarse antes de la puesta del sol, puede hacerlo hasta que salgan las estrellas.

Si sólo se revisó una vez por día también es válida la cuenta de los 7 días y puede ir a la Tebilá.

Si sólo hizo una revisación el primer día y una revisación el séptimo día, es válida la cuenta de los siete días y puede ir a la Mikvé, no obstante lo ideal es revisarse todos los días dos veces para cumplir con el precepto en forma completa.
Si no se revisó el primero o el séptimo día de la cuenta, es indispensable consultar a un Rabino para saber cómo proceder porque la cuenta de los siete días no se considera completada.

Una mujer que ve sangre en los 7 días limpios:

Consultar con un Rabino e informarle cuando se llevó a cabo el Hefsek Tahará y qué tipo de mancha apareció. Si el Rabino decide que la mancha es inhabilitante, la mujer debe llevar a cabo un nuevo Hefsek Tahará y Moj Dajuk tan pronto pueda y comenzar a contar de nuevo los siete días, no necesita esperar cuatro días antes de llevar a cabo el Hefsek Tahará ya que tal intervalo ha pasado antes de que comenzara su primera cuenta de los siete días.

Leyes de la mujer que dio a luz (Parturienta)

La mujer parturienta está "Nidá", después del parto (siempre que éste haya sido un parto normal- para la cesárea hay otras normas). Hay que esperar que se retire del todo la pérdida post-parto y recién entonces se puede proceder a hacer el Hefsek Tahará, Moj Dajuk y contar los siete días limpios al cabo de los cuales la mujer va a la Tebilá, con Berajá. Solo que si el nacido es una mujer, la Tebilá no debe realizarse antes de la noche del día 15 del nacimiento.

Leyes al aproximarse la fecha de menstruación

Cuando se aproxima la fecha de menstruación existen ciertos cuidados, mediante cálculos según la regularidad o no de la mujer, se determinan fechas (en las cuales teóricamente debería venir el próximo período menstrual) en las que la pareja se abstiene de mantener relaciones. Luego de pasar estas fechas si no hubo pérdida se hace una revisión y la pareja puede retomar sus relaciones.

La inmersión en la Mikvé

Luego de los días de limpieza (Shibá Nekiim) la mujer está lista para ir a la Mikvé, Tebilá. Antes de sumergirse, debe llevar a cabo una serie de preparaciones, de higienización minuciosa. Después del mikve la mujer vuelve a reecontrarse con su marido como aquella novia en su noche de bodas.

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CONTENIDO SUPERVISADO POR EL RABINO SALOMON YABRA - DIRECTOR DE LECAREB LEBABOT
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