¿Inferiores? La razón por la cual Di-s creó a Javá de la costilla del hombre se manifiesta de la siguiente manera: "Di-s dijo: no crearé a ella de la cabeza para que no sostuviera su cabeza demasiado orgullosamente; tampoco de su ojo, para que no fuera coqueta; ni de su oreja para que no fuese curiosa; ni de su boca, para que no fuera demasiado charlatana; ni de su corazón, para que no fuera demasiado celosa; ni de su mano, para que no fuera muy codiciosa, sino que la creó de una parte de su cuerpo que está oculta, para que fuese modesta." Desafortunadamente, mucha gente piensa que el judaísmo considera a la mujer en un nivel inferior al hombre. Algunos se justifican en cuestiones como por ejemplo, por qué la mujer no se pone los tefilín, o por qué no ocupa un lugar más protagónico en la sinagoga. En realidad la mujer está exenta de cumplir los preceptos positivos ligados al tiempo. La Torá no las obliga a cumplir ciertos mandamientos sujetos a un tiempo definido porque las responsabilidades principales de una mujer casada (especialmente si tiene hijos), son su familia y hogar y si tuvieran otras responsabilidades sobre sus cabezas injustamente las pondría bajo presión. Aquello que es requerido que las mujeres hagan es algo tan críticamente importante para poder garantizar la eternidad del pueblo judío, que sobrepasa la obligación de cumplir con mitzvot sujetas al tiempo. Otra de las razones expuestas del por qué los hombres deben observar las mitzvot ligadas al tiempo, más que las mujeres, es que el hombre necesita más de algo externo que le recuerde lo precioso del tiempo, y necesitan de refuerzos extras para hacer uso de esto con fines espirituales. Algunas formas de recordar el tiempo son superfluas para la mujer, ya que poseen relojes biológicos internos que corren según los días, meses y años. Dijo Rabí Iosí: " Jamás llamé a mi mujer mi mujer, sino mi hogar" (Shabat 140). La mujer constituye el fundamento del hogar. Al faltar la mujer, el hogar se destruye automáticamente, mientras que al faltar el hombre, el hogar aún puede mantenerse en pie. Por lo tanto, al ausentarse el hombre de su hogar por un par de días o si por cuestiones de salud debe guardar cama, el orden de la casa continúa igual. En cambio, si la mujer es quien se ausenta de su hogar o se ve impedida por enfermedad durante algunos días, la casa se desordena por completo. La mujer es llamada "el centro del hogar", por ser la base del mismo. Está dicho que un hombre sin una mujer vive sin regocijo, ni bendición, ni bienestar, y que el hombre debe querer a su esposa como a sí mismo y respetarla más que a su propio ser. Israel fue redimido de Egipto por el mérito de las mujeres rectas. Un hombre debe ser siempre cuidadoso de no ofender nunca a su esposa porque las mujeres son propensas al llanto y muy sensibles. Las mujeres tienen una mayor fe que los hombres y mayor poder de discernimiento. Además son especialmente compasivas. El honor de la mujer es fundamental, ya que a través del mismo el marido determina la posición de ella en el hogar. La mujer está dispuesta a desempeñar las tareas domésticas más simples en su casa, pero a la vez desea sentirse reina de su hogar, y ocupar un lugar respetable frente a su marido y sus hijos. Y esto únicamente se hace posible cuando su marido reconoce su esfuerzo y su abnegación. Y, en efecto, dicho reconocimiento no tiene límites; pues: "Suficiente es con que crían a nuestros hijos en la Senda Eterna y nos salvan del pecado" ( Iebamot 63). Pero si el marido no valora los actos de su mujer, todos sus esfuerzos los da por sobreentendidos, y reacciona drásticamente ante cada circunstancia que no concuerda con su expresa voluntad, la misma se sentirá sirvienta de su marido. Este es el motivo por el cual nuestros Sabios recomendaron muy especialmente el respeto del hombre por su mujer más que por su propio cuerpo. Enseñaron nuestros Sabios: "Quien ama a su mujer como a su cuerpo, y la respeta más que a su propio cuerpo sobre él fue escrito: Y sabe que la paz reinará en tu hogar". Basado en: "El matrimonio es una misión" (Majon Ktav), Jewish Values (Israel Pocket library), Ser una Mujer Judía" (Lisa Aiken, Yeshiva Mesilot Hatora). |