Los matrimonios mixtos, la asimilación, la perdida de identidad judía, son temas de suma importancia para nuestro pueblo. Estamos en contacto con estos conflictos, con esta situación, constantemente. Es un punto conflictivo en la vida de la familia judía. La fuente bíblica que enuncia la prohibición de los matrimonios mixtos es la siguiente (Libro Debarim, Deuteronomio, cap 7, vers 3): (se refiere a las naciones que no son judías) No te emparentarás con ellos, no darás tu hija a un hijo de ellos, ni una hija de ellos tomarás para tu hijo, por cuanto ella apartará a tu hijo y este servirá a otros dioses, con lo que recaerá la cólera del Eterno sobre vosotros hasta exterminarte?. Aquí está escrito, sin ningún tipo de explicaciones y atenuantes, que implacablemente se prohíben los matrimonios exogámicos, entre judíos con miembros que no pertenecen al pueblo judío. Cierta rigurosidad respecto al matrimonio emana de una actitud discriminatoria, como algunos afirman. En nuestra religión no existe el proselitismo, a diferencia de otras que tienen a la conversión como un precepto. En estas últimas se actúa como si el otro fuese inferior y se lo eleva a la condición propia. Pero esto no es así para el judaísmo. Cada uno que sea como sea, el judaísmo no intenta convertir a nadie. Los judíos nos consideramos distintos a los demás, lo que no quiere decir que seamos superiores -ni inferiores- respecto a los otros. Rechazamos enérgicamente los matrimonios mixtos pero esto no obedece a ninguna actitud discriminatoria ni a ningún complejo de superioridad sobre otros pueblos. Responde esencialmente al instinto de supervivencia. Como vimos, a lo largo de la historia el pueblo judío ha sido humillado y perseguido. Y somos un pueblo muy pequeño numéricamente. Siempre fuimos menos del 1 % de la humanidad, somos hoy menos del 0,5 % de la humanidad. Cómo podremos sobrevivir a través de la historia si vamos a ser flexibles en lo que respecta al matrimonio mixto. Si lo fuésemos, en una o dos generaciones más, el pueblo judío desaparecería. Di-s nos ha encomendado a cada uno de los pueblos un objetivo y el objetivo del pueblo judío es uno, los objetivos de los otros pueblos son otros y cada uno tiene su obligación, sus diferencias, sus particularidades. Di-s le ha ordenado, en la Torá, explícitamente a los judíos, que no contraigan matrimonio con una persona que no pertenece al pueblo de Israel, no porque sean inferiores, sino en primer lugar para que el pueblo judío no desaparezca. El matrimonio mixto es una consecuencia de la asimilación. Mucha gente a veces se presenta y dice ¿Cómo puedo convencer a alguien que está apasionado con una chica no judía, o una muchacha que está apasionada con un joven no judío, de que no se concrete un matrimonio entre ambos? Es muy difícil contrarrestar esa pasión, esa atracción que hay en la pareja, cuando no existe previamente una formación de identidad judía, cuando falta identidad judía, cuando una persona pierde sus tradiciones, sus orígenes, sus lazos históricos. Estamos expuestos al proceso de la asimilación. El proceso de la asimilación es el proceso por el cual se pierde la identidad y se adopta otra identidad dejando de ser lo que se es realmente. Son muy pocos aquellos judíos que a través de la historia, de los siglos y los milenios, mantienen su identidad. Después de la segunda guerra mundial, después de que los nazis mataron más de 6 millones de judíos, quedaban en el mundo 13 millones de judíos y hoy también hay alrededor de 13 millones de judíos. Esto nos demuestra que son pocos los que mantienen la identidad. ¿Por qué? El ser humano ante la sociedad pierde su propia esencia y se entrega al nuevo criterio identificatorio que impone la sociedad. Y así desaparecemos como individuos y como parte de un pueblo. Esto a su vez, que es el proceso asimilatorio, es consecuencia de otro problema inicial que es la falta de educación judía. Por negligencia o por desconocimiento, o por error si uno no transmite a los hijos, a sus alumnos, a sus descendientes, que es el judaísmo, que son nuestros valores, se expone a esa persona a un proceso asimilatorio. Y el proceso asimilatorio trae como consecuencia el matrimonio mixto. Entonces, en resumen esto es así: primero está la falta de educación judía, después como segundo paso es la asimilación, el proceso asimilatorio, por no haber recibido formación judía, entonces como consecuencia no tiene identidad judía. Al no poseer identidad judía o muy poca identidad judía, entonces existe la posibilidad concreta de concretar un matrimonio mixto. La única forma de contrarrestar el matrimonio mixto es ir a la raíz de los problemas. Entonces, ¿Cómo sería la verdadera forma de contrarrestar los matrimonios mixtos? Fomentar más la educación judía para generar más identidad judía, logrando entonces conformar parejas entre judíos. ¿Para ser judío tiene que cumplir con todas las normas escritas en la Torá? No, uno es judío según la propia Torá si su madre es judía o si se convirtió de acuerdo a la ley judía. Por ejemplo: un médico puede tener el título pero no ejercer la medicina. Médico es, solamente que no ejerce. Todos son judíos, en la medida en que uno tenga contempladas las normas judías va a asociar más su acción, con su sentimiento y su realidad.
Si la tradición es fuerte, profunda, real, entonces va a ser muy lejana la posibilidad que uno concrete una relación con persona de otra religión porque ¿Cómo va a llevar a cabo su tradición con una persona de otra religión? Pero ante una identidad débil, light y superficial, la pasión va a ser difícil de contrarrestar.
La Torá dice (Cap 7, vers 3, Deuteronomio): ? Tampoco te emparentarás con ellos, no darás tu hija a un hijo de ellos ni una hija de ellos tomarás para tu hijo? . ¿Por qué la orden es a los padres? ¿Por qué la orden no es: ?No te cases vos con una mujer no judía, ni tampoco no te cases con un hombre no judío? ¿Por qué se dice ?no tomes para tu hijo? De aquí se aprende ¿Por qué un joven puede llegar a tomar una mujer que no es judía? Por los padres. No es que el padre le va a presentar a la chica, sino que el padre le va a provocar que el hijo conozca a una chica que no es judía. Cuando una persona se presenta con esta situación, generalmente no es culpa de él, sino falta de educación judía que ha recibido. Porque si hubiera tenido la formación adecuada no hubiera surgido esta posibilidad.
Uno podría pensar que si los responsables del matrimonio mixto son los padres por la falta de transmisión de valores, entonces los hijos no tienen libre albedrío, ¿Fueron destinados a un matrimonio mixto? El Talmud dice: todos tenemos la posibilidad de elegir entre el bien y el mal, a algunos se nos facilita la lección y a otros se nos dificulta. Pero en definitiva todos tenemos el poder de elegir.
Seis motivos hay por los cuales la Torá ha sido tan implacable y tan clara en el aspecto de casarse entre judíos:
1) Aspecto nacional: Si no existiese una pauta religiosa, tradicional, de que tenemos la obligación de casarnos entre nosotros, no hubiéramos existido como pueblo. El hecho de que en nuestra propia tradición, en nuestra propia constitución se dejen bien claro que debemos casarnos entre nuestro propio pueblo, no es un concepto de discriminación como flota en la sociedad profana sobre los conceptos judíos, sino el motivo es por un sentido de preservación, por sentido de continuidad a través de la historia. Al casarse con una persona judía, entonces los hijos van a recibir más tranquilos una formación judía, sin conflictos, sin complicaciones, sin confusiones. Cuando surge una pareja mixta, los hijos salen con ciertas confusiones respecto a su identidad y se pierden. La prueba es que somos 13 millones y en el año 50 éramos 13 millones, porque hubo muchos matrimonios mixtos y los hijos de matrimonios mixtos desaparecen de las filas del judaísmo. No es porque haya un odio, prejuicio o discriminación contra el resto de los pueblos, sino para poder perdurar en el tiempo. Nuestro pueblo es un pueblo existe hace más de 4000 años, desde Abraham avinu. Estamos aquí, hoy en día, como pueblo judío, por esta mitzvá que se cumplió a pesar de que somos un pueblo históricamente perseguido. Di-s que ha entregado la Torá, nos ha dado pautas para que nosotros vivamos mejor como individuos y como pueblo.
2) Motivo sentimental: que responde a las profundidades más íntimas de nuestro ser. No hay un sufrimiento más grande para un ser humano cuando desilusiona a alguien o a algo que es valioso para él, cuando no actúa de acuerdo a esas convicciones que ha recibido. Digamos que por obligación uno tiene que actuar en contra de sus convicciones o desilusionar a alguien que ha sido muy bueno con él. Lo tiene que hacer por obligación, las circunstancias lo indican. Hay algo que esta dentro nuestro que es nuestra chispa y nuestro espíritu judío. Y eso no lo podemos eliminar de nuestro corazón. Persiste constantemente por más de que no tengamos conciencia desde que somos pequeños. Es el peso de la historia que recae sobre nuestra conciencia, de nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros antepasados, de Moshé. El espíritu de Moshé está dentro nuestro, el espíritu de nuestros patriarcas, somos descendientes de ellos, y esa herencia produce una especie de sensación mística dentro nuestro, sentimental. Nosotros somos la única religión del mundo que también somos un pueblo y tenemos un orden histórico. Cuando uno se entrega a un matrimonio mixto, está revelándose contra toda esa tradición y eso aunque no lo sintamos concientemente lo sentimos interiormente y no lo podemos soportar. La persona que procede a concretar un matrimonio mixto vive perturbada toda la vida. Lo que siente es como que ha sido desagradecido con su tradición, ha abandonado sus orígenes y su esencia y eso no lo puede soportar. Es un conflicto. Por este motivo sentimental, esta nostalgia que uno tiene por el judaísmo, no es recomendable que una persona judía se case con un no judío.
3) Motivos místicos y cabalísticos: según nuestra tradición, según la Cabalá, los matrimonios se conforman por 2 personas que tienen 2 cuerpos y media alma cada una. Cuando se casan conforman 2 cuerpos y 1 alma, un espíritu. Por eso es imposible acceder a la felicidad mientras uno no tiene el espíritu completo, mientras no se casa. Según la Cabalá las almas son extraídas debajo del trono celestial de Di-s. Cada alma se toma de distintos sectores del trono celestial. Las almas del pueblo judío son tomadas de un lugar específico del trono celestial y de ese grupo general de almas se divide y se le entrega a cada ser humano que nace en el mundo. Cuando nos tenemos que unir, solamente nos podemos unir con una de esas almas que ha sido tomada del mismo lugar del trono de Di-s. Si nos unimos con otras personas, nos vamos a unir a los cuerpos, pero las almas no se van a unir. Esto es muy simplificadamente lo que la Cabalá explica acerca del porque no podemos casarnos con personas que no pertenecen a nuestra religión.
4) La convivencia cotidiana: La Torá habla a aquella persona que se supone que va a vivir y va a tener una vida judía. Ósea que a la mañana va a ir al Beit Hakneset, se va a poner Tefilin, pone una mezuzá, va a comer casher, va a hacer shabat, va a cumplir las fiestas.¿Cómo uno puede convivir con toda esa tradición judía mientras uno está compartiendo su hogar con una persona de otra religión?
5) Motivos psicológicos: Psicológicamente no es compatible. La mujer o el hombre que va a ser nuestro compañero tiene que tener ciertas características psicológicas parecidas a las nuestras. Mientras una pareja se conoce más, más éxitos puede tener. Cuando hay características psicológicas muy distintas puede producirse resquebrajamiento en la pareja. Cada familia según su religión tiene diferente formación y valores. Pueden haber muchos choques.
6) Problemas sociológicos: se refieren a los problemas de la sociedad. Los judíos le van a decir te casaste con un goy, los goim le van a decir anda con los judíos. Viven en un conflicto social mundial. No solamente están discriminados por los no judíos, por los judíos, por todos están discriminados. Y con los problemas que se introducen con la familia, porque una familia no lo acepta, la otra familia tampoco y se enoja uno con el otro.
Enumeramos 6 motivos, pero recordemos el principal: la esencia nuestra, la fe que tenemos incorporada dentro nuestro, esa chispa, esa energía judía que flota en nuestro corazón, ese sentimiento eterno que tenemos en nuestro corazón. El secreto de la continuidad del pueblo de Israel está en la formación de familias judías. |